Por: Sommelier Jorge Martínez

Les envió un cordial saludo. Bienvenidos a este APUNTES DEL SOMMELIER. En esta ocasión, vamos a comentar sobre el tema de los desayunos y bebidas.
En muchas ocasiones me han preguntado si es recomendable beber temprano por la mañana; regularmente es algo a lo que no estamos acostumbrados, pero desde mi punto de vista es válido, siempre y cuando no sea tan temprano, es decir, si hablamos de un desayuno a las 7 u 8 de la mañana, sería poco recomendable; sin embargo, si el desayuno es más tarde, digamos a las 10 u 11 de la mañana -que en verdad es muy frecuente, pues algunas personas por su actividad suelen desayunar más tarde de lo cotidiano-, entonces sí; para este tipo de desayuno es lo que hoy comentaré.
Quiero hacer hincapié en lo interesante que es beber una copa de vino a temprana hora. Resulta muy agradable porque nuestro cuerpo ya tiene algo de tiempo despierto y está en su mejor momento para apreciar aromas y sabores, pues conforme pasan las horas nuestra nariz se va cansando por la situación normal de respirar partículas del ambiente; lo mismo pasa cuando comemos, las papilas gustativas se cansan, de tal manera que en la noche tienen menor potencial para apreciar; luego llega la noche y al dormir el cuerpo descansa, al día siguiente amanecemos con nuestro olfato y papilas gustativas como nuevas, listas para aprovechar la oportunidad de deleitarnos con un desayuno ligero acompañado de una copa de vino.
Ya verán qué espectacular experiencia, estoy seguro les va a encantar. Pasemos entonces a describir la receta de este desayuno, será nada más y nada menos que unas ricas tapas de queso manchego con frutas, y para armonizar, una rica copa de vino blanco o vino espumoso, que más adelante mencionaré.
Muy bien, para preparar las tapas comencemos por conseguir un baguette, de preferencia que no sea el tradicional, es decir, hay que buscar una opción que enriquezca más nuestras tapas; como ejemplo les puedo recomendar algún baguette con cereales, tal vez uno rústico, o también pudiera ser uno con hierbas finas; cualquiera de éstos dará un toque muy especial a nuestras tapas. De acuerdo, ahora vamos a cortarlo en rebañadas de 1.5 cm. Posterior a esto, procedamos a cortar el queso manchego en rebañadas delgadas (la rebanada delgada en un queso nos permite apreciarlo mejor que en una rebanada gruesa). Continuamos ahora a pelar los kiwis y los rebanaremos, con un espesor medio. Listo, una vez cortado el queso y el kiwi, extendamos las tapas o rebanadas de baguette en un platón y coloquen dos rebanadas de queso manchego y dos rebanadas que kiwi en cada tapa. Para terminar, agregamos una pizca de amaranto dulce y de esta manera quedan terminadas las tapas; seguramente les quedarán exquisitas y con un colorido espectacular.
Excelente, ahora vamos a pasar al tema del vino con el que maridaremos estas tapas. Tenemos como opciones algún vino blanco o también y muy recomendable algún vino espumoso; en caso de escoger un vino blanco, les quiero sugerir la uva chardonnay, que le acompañará muy bien, pues encontrarán sabores frutales y tal vez un poco de mantequilla. Recuerden, en los vinos no hay regla para que los aromas y sabores sean repetidos, cada vinícola o etiqueta manifiesta en sus botellas las características y condiciones particulares, así es que una botella de la uva chardonnay nunca será igual a la de otra marca, pero seguramente habrá similitudes en características principales.
También tenemos como una muy buena opción un vino espumoso o champaña; es importante que sepan que podemos encontrar vinos espumosos de muy buen precio y también variedad, inclusive la amplia gamma de espumosos blancos, rosados y tintos. Quiero recomendarles que escojan un vino espumoso que no sea muy dulce para no opacar el sabor de los ingredientes de las tapas, así que deben ir a las tiendas especializadas en vinos, ahí los guiarán con respecto a seleccionar un vino espumoso que no sea dulce. Algo característico de los vinos espumosos son las famosas burbujas, que independientemente del espectáculo visual que dan, ayudan mucho a detonar los sabores y aromas de los alimentos, pues al explotar las burbujas, hacen expansivo cada bocado que damos.
Les sugiero revisar que sus vinos, tanto el blanco como el espumoso, estén a una temperatura fresca, entre 8 y 10 grados, así evitaremos que la acidez propia de estos vinos se haga muy presente y, obviamente, procurar servirlas en las copas indicadas, es decir, hay una copa diseñada para vino blanco y otra diseñada para espumosos; la razón de las formas y tamaños de las copas obedece al resultado que da recibir el vino en la cavidad bucal en la posición indicada, y de igual forma sucede para la sensación en nariz, su forma y tamaño nos permitirá disfrutar con mejor resultado.
Muy bien, amigas y amigos, aquí les compartí una opción para disfrutar un desayuno bebiendo un poco de vino, y con la maravilla de poder disfrutar esta nueva experiencia. Ojalá lo repitan continuamente, en verdad es muy agradable una copa de vino por la mañana.
Me despido, nos vemos en el próximo APUNTES DEL SOMMELIER. ¡¡Salud y buen provecho!!