sapiensEn mis publicaciones anteriores, se han podido percatar que tengo una gran afición por el fútbol, motivo por el cual he decidido dedicar estas líneas nuevamente a un tema que tiene gran relación con dicho deporte. Hace ya algunos días, mientras realizaba mi visita diaria en algunos sitios de internet, quedé maravillado al leer un reportaje que me atrevo a recomendar ampliamente, es el titulado “La reunificación futbolística alemana”, redactado por Ramón Besa para El País. Meditando un poco, descubrí que hacer un símil entre nuestro equipo de fútbol y el equipo alemán puede resultar bastante interesante y productivo, dado que podemos aprenderles bastantes cosas y no me refiero únicamente en cuanto al ámbito del balompié sino a su manera de afrontar los problemas y encontrar grandes soluciones en equipo.

Primeramente, es preciso comprender que al igual que nuestro país, Alemania ha sufrido grandes descalabros en torneos tanto de índole regional como mundial por lo cual decidieron obedecer la siguiente filosofía de Confucio: “Cuando el objetivo te parezca difícil, no cambies de objetivo; busca un nuevo camino para llegar a él”. Es por eso que los altos directivos del deporte alemán decidieron atreverse y replantear todo un nuevo esquema, siendo conscientes que había mucho por hacer dado que en la Eurocopa 2000 celebrada en Bélgica y Países Bajos, el conjunto teutón obtuvo únicamente 1 punto y no logró ni siquiera superar la primera ronda.

A partir de este hecho, tal y como lo mencionaba en mi columna de la semana pasada, decidieron entender que es mucho mejor apostarle al beneficio a largo plazo, por lo que su principal intención era lograr que las nuevas generaciones lograran una sinergia que pudiera posteriormente ser traducida en muchos éxitos. Dejando atrás el negocio y la idea de hacer dinero a toda costa (cosa que considero, nuestros altos directivos de la Federación Mexicana deberían comenzar a hacer) la federación logró promover que cada club creara una academia de formación futbolística para los niños y jóvenes, dotada de la mejor infraestructura técnica y humana, y lo más importante de todo, financiada por un fondo común para evitar las desigualdades.

En nuestro país vemos cómo unos pocos clubes erogan grandes cantidades en la formación de jugadores canteranos y esto se debe principalmente a la disparidad de recursos con los que cuentan algunos equipos que inclusive pertenecen a compañías multimillonarias. Con base en dicha gran modificación al financiamiento de las escuelas de formación, el fútbol alemán logró una mayor competitividad en los equipos, una liga disputada por varios clubes y con posibilidades para cualquier equipo y por ende, un buen espectáculo reflejado en estadios llenos que generan a la vez derrama económica.

Posteriormente, decidieron impulsar el apoyo de toda la población logrando reunirla en grandes masas para poder presenciar los partidos de su equipo y fomentar tanto el patriotismo como el amor por su equipo, en este aspecto creo que nuestro seleccionado goza de un amplísimo apoyo por parte de todos los mexicanos y la conglomeración para disfrutar los encuentros nunca es ni será problema por lo que en ese aspecto ya tenemos un gran avance.

Actualmente contamos ya con algunos campeonatos regionales y mundiales de nuestras selecciones menores, por lo que considero imperante aprender de la misma manera que lo hicieron los alemanes, no dejar nunca que el negocio intervenga con esa visión de largo plazo que se acompañe de grandes esquemas de formación y continuidad. Como bien podemos analizar después de estas breves líneas, tenemos mucho que aprenderles a los alemanes y aplicarlo a cualquier ámbito, porque de que se puede, SE PUEDE y si se quiere, SE PUEDE…

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