Jesús Eduardo Martín Jáuregui

La Universidad es la muchacha más bonita del pueblo

Dr. Alfonso Pérez Romo

Cave Canem.- Majadería del Ayuntamiento.- Durante el virreinato se requerían cinco años de residencia para ser considerado vecino de una ciudad. En tanto no transcurría ese tiempo se consideraba como visitante, huésped o simplemente viajero. Al cabo de cinco años de residencia el ayuntamiento le reconocía como vecino. Curiosamente para el Ayuntamiento de Aguascalientes no bastan 90 años para considerar a una persona como de los nuestros. Cometió la majadería de darle el reconocimiento de “Huésped Distinguido” al Dr. Alfonso Pérez Romo, como diciéndole: usted es visitante, siga haciendo méritos a ver si un día lo reconocemos como aguascalentense. Hace unos días una grosería semejante la cometió en la memoria de Oswaldo Mooser Barandum, quien durante 40 años hasta próxima su muerte vivió en Aguascalientes, aquí creció su familia, aquí realizó sus descubrimientos y su trabajo importantísimo en zoología y paleontología, reconocido más en el extranjero que por nosotros, fue un pilar fundamental de la carrera de biología en la UAA; ya anciano, la esposa insistió en regresar a Suiza, su otro país, pero él se resistió, regresó. A mí me dijo: Suiza ya no es mi casa, mis amigos están acá, mis alumnos, mis relaciones, el tequila, el clima de allá no me recibió bien. Sus últimos años los vivió acá hasta que en un viaje a su tierra lo sorprendió la muerte. Considerarlo huésped es una grosería, a él, que eligió ser aguascalentense. Con un poco de sensibilidad el Ayuntamiento le debió haber reconocido como “hijo predilecto”, como debe ser con el Dr. Alfonso Pérez Romo. Todavía se puede enmendar estos yerros.

Hace muchos años fungí como secretario general de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, invitado por el “huésped distinguido” Dr. Alfonso Pérez Romo, quien me dio la oportunidad de desempeñar una de las responsabilidades más gratificantes de mi vida. Entonces, los grupos sindicales radicales tenían puestos sus ojos en las universidades y la de Aguascalientes era una presa apetitosa y estimable porque había permanecido, como hasta ahora, al margen de la politiquería y los intereses de grupúsculos e intereses extrauniversitarios. Preocupado por las circunstancias, el Rector me instruyó para tener una reunión previamente concertada con el subsecretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, seguramente con el placet del secretario Profesor Enrique Olivares Santana.

En Bucareli, en un tiempo en que se podía entrar hasta la oficina del secretario sin que nadie preguntara a que ibas, estuve media hora antes. A la hora convenida me pasaron a un salón en donde cinco minutos después entré con el subsecretario. Impecable, con una combinación de saco tweed, pantalón de lana, corbata de seda, pulcro hasta el extremo, ni un cabello fuera de su lugar de su copete característico. Me tendió la mano, me indicó que me sentara, me dijo: Soy Fernando Gutiérrez Barrios, estoy enterado de quién es usted y del motivo de su visita, si me permite le hago una exposición de cómo vemos desde el gobierno el panorama de las universidades mexicanas y, luego, si tiene algún comentario o pregunta, procuraré responderle. En diez o quince minutos me planteó la visión oficial: tres grupos de universidades, tres mecanismo para orientar su función y derrotero, los grupos políticos que se sabía participaban en unas y otras, los personajes de la política que estaban involucrados o pretendían involucrarse, las potencias extranjeras inmiscuidas, las corrientes que sabían y las que suponían que se encontraban actuando y el derrotero que imaginaban podrían tomar. Luego de su exposición y de un intercambio de comentarios y opiniones, le pregunté: ¿Y qué nos recomienda para la Universidad Autónoma de Aguascalientes?, – Ustedes son autónomos -me contestó.

Así se veía entonces la autonomía universitaria, circa 1979.

Las universidades surgieron hace poco más de 800 años. Las más antiguas fueron creadas bajo los auspicios del Islam. Las occidentales con el cobijo de la Santa Sede, de allí la connotación de universidades pontificias. Bolonia empezó a funcionar antes que París, pero esta se mantuvo cerrada por cerca de 100 años y ahora son varias instituciones agrupadas.  Fundada en el año 859 Para muchos la Universidad de al-Karaouine es la universidad más antigua del mundo, y esto incluye a la UNESCO y al libro Guiness de los Records. Pese a estos reconocimientos, muchos académicos consideran que la universidad moderna evolucionó directamente de las universidades medievales europeas y se fue expandiendo al resto del mundo. La Universidad de México fundada en 1554 existió hasta que fue clausurada por Benito Juárez, el mejor presidente de México, pero no para la educación ni para los indígenas. Medio siglo después Don Porfirio Díaz inauguró la Universidad Nacional, pero ya fue otra institución.

Las universidades no eran autónomas, al menos no en el concepto y en el sentido que actualmente le damos. La naturaleza, origen y dependencia de las primeras era religiosa, las musulmanas y primeras europeas estaban bajo los auspicios del poder público pero con la bendición papal. La autonomía no es pues, un atributo esencial de las universidades, pero sin duda es una característica que fortalece fuertemente su carácter y funcionamiento. En rigor la cualidad autonómica fue una adición a la naturaleza pública de algunas instituciones de enseñanza superior que surgieron por creación del estado. Algunas dentro de la administración centralizada y otras por decreto dentro de las instituciones desconcentradas. Fue a partir de 1929 en nuestro país que la ley orgánica de la universidad nacional le atribuyó -que no reconoció- autonomía técnica y administrativa. Con ligeros matices las leyes orgánicas de las universidades autónomas coinciden en lo esencial.

La presunta intromisión del Congreso del Estado en la designación de los miembros de la Junta de Gobierno de nuestra universidad, a partir de la intención de modificar su ley orgánica, tuvo el rechazo generalizado de la comunidad universitaria y el de Aguascalientes. Conviene sin embargo, separar el trigo de la paja y en un ejercicio participativo, democrático, universitario y fundamentalmente académico, replantear a mediano plazo un examen de nuestros ordenamientos para un mundo y un país cambiantes y actualizarlos si fuera el caso.

Se lumen proferre.

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