A partir de que se implementó el divorcio incausado, la cifra de disoluciones matrimoniales ha crecido hasta en 200% en Aguascalientes, aseguró el presidente del Poder Judicial del Estado, Juan Manuel Ponce Sánchez.
Los números son alarmantes como lo es también el hecho de que en menos de 40 días una pareja termina su vínculo personal, sin embargo, queda sujeta a permanecer atada por años a través de procedimientos judiciales que derivan de su separación, especialmente cuando hay hijos menores de edad.
En entrevista, el magistrado planteó la necesidad de retomar esquemas de mediación y conciliación en los juzgados de lo familiar, a fin de pugnar por salvar matrimonios que caen en la tentación del divorcio, porque piensan que así resolverán diferencias.
“No obstante, se enfrentan posteriormente a una serie de problemas como consecuencia de su separación que pueden llegar a durar hasta 18 años si de su unión hay algún ser que no cumple siquiera un año de vida, como sucede muchas veces”.
En ese sentido, Ponce Sánchez indicó que con el divorcio incausado hoy en día no se tiene idea de por qué se divorcian las parejas, ya que todo el procedimiento es por escrito y nunca se tiene contacto con los protagonistas.
Además, en esos escritos no se exponen las razones de la decisión, porque así quedó establecido en la ley, de tal manera que podría haber situaciones salvables y nadie tiene ahora oportunidad de intervenir para rescatar a una pareja al borde del divorcio.
Al respecto, insistió en la pertinencia de retomar el esquema anterior que contemplaba la llamada Junta de Avenencia en donde el juez podía platicar con la pareja y a veces ayudar a resolver una situación que no era motivo de divorcio.
“Era más satisfactorio salvar matrimonios que decretar divorcios”, aseguró el magistrado presidente del PJE, al referir una experiencia como juez familiar por espacio de siete años cuando se conocía si la motivación era la violencia, infidelidades, economía u otros, entre las cuales en ocasiones había razones que se reflexionaban y no había separación.
Consideró que si bien es necesario que las parejas sean conscientes de la importancia del matrimonio, también de los efectos del divorcio para sí mismos y para los que los rodean.