La mayoría de los empresarios – grandes, pequeños y medianos – de Aguascalientes ha visto llegar y pasar la fortuna mirando a lo lejos el convoy de la prosperidad, por lo que sólo les queda ser testigos del progreso que registran los pocos que sí se animaron a aprovechar la oportunidad.

Cuando en 1981 el recién instalado como gobernador del estado, Rodolfo Landeros Gallegos, convocó a los hombres de negocios a que aprovecharan la presencia de la planta ensambladora de automóviles que estaba próxima a instalarse, fue poco el interés que mostraron. El propósito era que fueran proveedores de los productos que iba a requerir la firma japonesa, con lo que habría un mayor beneficio para Aguascalientes, toda vez que además de los empleos directos que generaría se lograra tener aquí a los fabricantes de partes.

La armadora se instaló al año siguiente y junto con ello arribaron las primeras firmas de autopartes, en su mayoría procedentes del extranjero, lo que no obstó para que el mandatario estatal insistiera que los empresarios locales se interesaran en la reconversión industrial.

A 35 años de distancia de que se inauguró la primera de las dos fábricas con que cuenta Nissan en esta ciudad, hubo quienes sí lograron crecer su capital y ser abastecedores no sólo de esta firma, sino de otras que se localizan en varias partes de la República, principalmente en el Bajío y norte.

Lo descrito se ajusta al señalamiento de María Antonieta Zuloaga Armendia, directora  del Centro de Investigación en Matemáticas Unidad Aguascalientes (CIMAT)), de que es necesario que los gobiernos Federal y Estatal impulsen que los componentes de los vehículos se produzcan en el país, para que las utilidades se queden aquí.

Actualmente es apremiante que esto ocurra ante los riesgos que entraña la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), además de lo costoso que resulta importar y armar las unidades automotrices que se manufacturan en México en virtud que las piezas son traídas de varias partes del mundo.

María Antonieta Zuloaga subrayó que de un vehículo que cuesta 20 mil dólares, únicamente se queda el 10% de la ganancia, entonces hace falta que patrones mexicanos fabriquen el mayor número de piezas y de esta manera reducir o eliminar el conflicto que ha surgido ante la pretensión que hay de imponer aranceles a las unidades que se exporten a Estados Unidos.

Lo que hace el CIMAT es apoyar esta labor aportando ideas y llevando la tecnología a las empresas mexicanas que ya incursionan en la proveeduría o pretenden hacerlo, además, la Secretaría de Economía ofrece programas de financiamiento y el Gobierno del Estado tiene en marcha acciones de capacitación que les aseguren nuevas condiciones para optimizar aquello de que disponen, entre recursos humanos, infraestructura y equipo.

Un paso muy importante que ha dado la actual administración estatal es apoyar a la micro y pequeña empresa para que sean parte de la cadena de proveeduría del sector automotriz, de las cuales 240 ya están en esa línea y la intención es sumar más, que en su momento reciban planteamientos en ciencia y tecnología y tengan a su disposición los centros de investigación que son de gran ayuda para concretar sus propósitos.

Indudablemente que nunca es tarde para estar o entrar al mundo de la proveeduría y con mayor razón cuando se ofrece una serie de ventajas que bien aprovechadas harán que prosperen las pequeñas y medianas empresas de la entidad, lo cual, cabe subrayarlo, es una invitación extensiva para los negocios del ramo que hay en los once municipios.

JEREMIADA AÑOSA

Desde que se inventó el cobro por Derecho de Alumbrado Público (DAP) ha habido un rechazo sistemático de las empresas en pagarlo, por lo que cada uno de los alcaldes de Aguascalientes han expresado su disgusto por esta “falta de solidaridad”, al ser obligados de ir a tribunales y tener que devolver lo recaudado.

La razón para que los hombres de negocios rechacen acogerse a un programa de pago mínimo que ofrece el Ayuntamiento, lo que indudablemente resultaría benéfico económicamente hablando, es porque a partir de que acepten estarían validando lo que es una arbitrariedad y que por esa misma razón ganan los juicios.

Llevar a la autoridad ante un juez debe ser costoso, pero al hacerlo demuestran que no hay razón legal para que les cobren el alumbrado que por ley debe proporcionar el Municipio, mediante los impuestos que están previstos.

Desde hace tres años se creó una nueva modalidad en el pago del DAP, que es de 57 pesos mensuales, pero en lugar de hacerlo las grandes empresas prefieren ampararse para que les devuelvan lo que les ha sido retenido a través del recibo de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

De los 300 mil contribuyentes municipales, sólo 870 se han inscrito en esa modalidad durante el presente año, por lo que a los demás la CFE les aplica el 10% sobre el consumo de energía eléctrica que luego canaliza al Municipio.

A la fecha hay 1,525 juicios de amparo en que los querellantes reclaman la devolución de 11 millones de pesos y por los antecedentes que hay la autoridad los tiene que reembolsar, que es justamente de lo que se queja ya que presuntamente ese dinero ya lo utilizó en el servicio de alumbrado público.

El problema de fondo es que en la Ley de Ingresos anual se contempla esa recaudación, como si la totalidad de los contribuyentes la fueran a pagar; inclusive se adelanta en el Presupuesto de Egresos que se canalizará a la dependencia correspondiente, que a su vez la considera en sus programas del año.

Al haber oposición a pagar y exigir la devolución se rompe el proyecto y es cuando vienen las lamentaciones, que los últimos titulares del Ayuntamiento han exhibido como falta de adherencia, cuando lo que hace falta es aceptar, sin apasionamientos, que no existe una razón legal y tan no la hay que los reclamantes ganan los litigios.

Bajo este marco, lo que cabe es terminar con el controvertido DAP, que sería un acto de congruencia de la autoridad y ahora sí, un firme apoyo a los aguascalentenses al dejar de pagar ese 10%, que en los hechos resulta sumamente gravoso para la economía, porque del total que aplica la CFE y a lo que agrega 16% del IVA, es como impone se el porcentaje que va a dar a las arcas municipales.

DESPROPÓSITO

Tanto quisieron adornar una de las representaciones que se instalaron en la Plaza de Armas que se les olvidó que las plantas requieren de agua para mantenerse en buenas condiciones. A un lado de la Plaza de las Jacarandas colocaron cerca de 40 pequeñas macetas con nochebuenas, que ante la falta de líquido ya se secaron y ahí mismo instalaron un cerco de pastura, en torno a las figuras de la sagrada familia, que con el viento se esparce y da la sensación de ser un lugar sucio, justo a unos metros de Palacio de Gobierno y paso obligado de miles de personas, entre ellas los visitantes, que seguramente no se llevan la imagen de “ciudad limpia” que tanto se promociona. Eso sí, junto a la pista de hielo se tiene un camión cisterna para que abastezca de agua el lugar que tanto atrae a chicos y grandes.

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