“Si no enseñamos a los jóvenes el valor de la honradez, que no nos sorprenda que siga la corrupción, en ellos está el futuro del país y por ello hay que ayudarlos a realizarse”, destacó el arzobispo emérito de San Luis Potosí, Arturo Szymanski, quien visitó la entidad con motivo del Quincenario en honor de la Virgen de la Asunción.
Consideró que “somos más responsables quienes no orientamos adecuadamente a los jóvenes, hay que evitar que se deslumbren por lo material, porque entonces querrán hacer dinero fácil, con los riesgos que ello implica”.
Dijo que hay quienes desvían su camino, porque piensan que el éxito de la vida radica en el dinero que pueden atesorar, entre mayor sea la cantidad, mayor será el éxito; falsamente piensa que ello les dará felicidad, porque no han experimentado que da más satisfacciones el dar que el recibir. Es más satisfactorio ayudar a los que menos tienen, que pasar por encima de ellos, afirmó.
Szymanski Ramírez destacó la importancia de que los jóvenes y las familias sean encomendados a la Virgen, y que todos nos esforcemos por una nación con justicia y paz.
Ello se conseguirá en la medida en que tanto en las escuelas como en la familia, se haga conciencia entre los jóvenes de la enorme responsabilidad que tienen de contribuir a la formación de una mejor nación, en la que no impere la violencia y la pobreza.
Los jóvenes requieren de una formación integral, donde los valores sean una prioridad, como la solidaridad, el perdón, la compasión.
Sobre los ataques que a últimas fechas han sido víctimas algunos sacerdotes, el pastor reconoció que es producto de la violencia que se vive, que no solo el clero ha sido atacado, también los periodistas y otros sectores de la sociedad.
Mencionó que muchas profesiones son riesgosas, pero su desempeño depende de la vocación de cada persona. Recomendó no amedrentarse, por el contrario, esforzarse cada día más por producir más y en general, por ser mejores personas; ellos nos garantizará un futuro armonioso.
El primer arzobispo de SLP, estuvo acompañado del obispo de la Diócesis local, José María de la Torre Martín; ambos dieron la bienvenida a los peregrinos que se concentraron en Catedral.