Noé García Gómez

Ayer se cumplió un año más del asesinato de Luis Donaldo Colosio, candidato presidencial en la elección de 1994 y ungido por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, este articulo podría resultar políticamente incorrecto o incómodo para algunos seguidores colosistas como se llaman; pero tiene la intención de dar otra cara de un individuo, que era eso, un político como el común de aquellos tiempos.

¿Pero de donde surge el mito de luchador social y demócrata Colosio? Básicamente de un mea culpa del priismo y de que vieron la oportunidad de tener un mártir, ya que el PRI tiene pocos líderes morales; lo anterior basado substancialmente en el “famoso” discurso del 6 de marzo en el monumento a la Revolución, donde dicen marcó distancia del régimen salinista.

Pero es preciso recordar como lo hace Álvaro Delgado en el mensaje de su destape Puebla: “Esta es una ocasión propicia para rendir un reconocimiento al hombre que conduce con gran acierto y compromiso los destinos del país: Carlos Salinas de Gortari… Creo que aquí, como en el resto del país, la obra del gobierno de la República finca las bases de un nuevo tiempo mexicano, en el que está presente de manera decisiva la labor y el desempeño de su liderazgo permanente y ejemplar, de su temple y de sus profundas convicciones (…). Por la magnitud de las transformaciones emprendidas, la obra de Carlos Salinas seguirá siendo fuente de inspiración en los años venideros”.

Retomando el discurso del 6 de marzo, podemos decir que fue inspirado o plagiado del “a imdreamer” de Luter King, hay que hacer mención que los cánones priistas de aquel entonces, los candidatos presidenciales mandaban el borrador de sus discursos a la oficina de la presidencia para su autorización o corrección. Por lo que es probable que dicho discurso fuera concertado con Salinas, para tratar de mandar el mensaje de rompimiento y pudiera crecer.

¿Quién era Colosio antes de aquel discurso del 6 de marzo? Fue coordinador en la campaña de Salinas, en 1988 pasó por su oficina la estrategia electoral de la campaña marcada por el fraude, fue presidente del PRI nacional de 1988 a 1992, operador de los fraudes patrióticos y  transición selectiva, por ejemplo, Michoacán no y Baja California sí. En 1992 se convirtió en secretario de Desarrollo Social, teniendo la tarea de coordinar los programas sociales y convertirlos en clientelares para el redito electoral. Después fue el tapado destapado, atropellando el liderazgo con mayor aceptación dentro de su partido Manuel Camacho Solís, por eso arrancó en 2do lugar muy de cerca de Cárdenas; en primero estaba Ceballos del PAN.

¿Pero qué ha pasado con la investigación de su asesinato? A 24 años sigue igual, una persona en la cárcel llevando el cargo de toda la operación tanto intelectual como material. No hay más culpables, ni se sabe quién ordenó el crimen, ni con qué intención. Al igual que el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu, la desaparición de Muñoz Rocha y el acribillamiento del Cardenal Posadas.

Repudio su asesinato, rechazo el manejo jurídico y político que se le ha dado, pero también es importante recordar todos los elementos de su trayectoria, para que la historia y los ciudadanos lo ubiquen en donde corresponde.

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