LOS ÁNGELES.- Para proteger los secretos del pasado en la familia del Dr. Hank Pym (Michael Douglas), Scott Lang (Paul Rudd) debe volver a la acción enfundado en el traje de Ant-Man, sólo que en esta ocasión tendrá a una compañera para pelear a su lado: la Avispa (Evangeline Lilly).
En “Ant-Man and the Wasp”, la segunda parte de esta historia de Marvel, que llega a las salas del país el primer minuto de este jueves, tuvo una mayor participación el propio Rudd desde su escritura.
“Afortunadamente hay varios escritores más, pero fue divertido e interesante. Por mi parte, mi colaboración es básica. Al escribir pienso en la realidad, en historias de gente, situaciones, sentimientos, emociones y así llego a cualquier relato.
“Mi personaje no es, en sí, un superhéroe, no tiene habilidades espectaculares, pero sí es listo y alguien con quien el público puede empatizar. Sabe hacer trucos muy ‘cool’. Eso lo aprendí con Blake Vogt, uno de los mejores magos del mundo, a quien trajeron para que me enseñara”, compartió el actor.
Como la avispa Hope Van Dyne, Lilly tiene gran peso en la película como una joven que busca a su madre, Janet (Michelle Pfeiffer).
Pero lo que más disfrutó de este rodaje, contó, fue haber trabajado de la mano de dos de sus ídolos, Douglas y Pfeiffer.
“Excedió mis expectativas en todos los sentidos, cada escena en que pude verles era una lección histriónica. Cuando el director decía ‘acción’, la transformación de Douglas era impactante.
“Las moléculas del set cambiaban. Te transportaba a ese mundo irreal. Tiene poder, carisma y presencia. Michelle es lista, inteligente, accesible, talentosa y bellísima”, resaltó Lilly.
La actriz se sintió impactada con el sentimiento de la transformación en superheroína, algo que en la primera película no tuvo oportunidad de hacer. (Gilda Baum Lappe/Agencia Reforma)

¡Participa con tu opinión!