Las carnicerías, de capa caída. Raúl Gonzáles Reyes, presidente de la Unión de Industriales de la Carne, comentó que al interior del gremio se han visto muy mermadas las ventas de carne de res, cerdo y pollo, las cuales han caído en más de un 30%, lo cual lo atribuyen al alza en los productos de la canasta básica, así como a un deterioro en el poder adquisitivo de la población.
Sostuvo que la situación para los tablajeros es muy difícil, la mayoría de las carnicerías están sumidas en una crisis, lo cual es un comportamiento atípico, pues si bien en los últimos años se había registrado un estancamiento en las ventas, en esta ocasión se están viendo envueltos en una situación preocupante.
González Reyes dijo que una solución sería unirse para comprar directamente sus productos con los engordadores, “como se hacía anteriormente, adquirir varios toros; lo mismo con los cerdos, yendo a granjas, y repartirlos entre los compañeros, lo cual si bien es un plan tentativo, con el mismo podrían dar más barato el producto”.
Reconoció que la operación de este esquema no se daría en automático, pero pudiera ser una alternativa para abaratar el precios, y si bien no hay impedimento para comprar en pie y sacrificar en los rastros autorizados, para que se cristalice esta propuesta haría falta que se pongan de acuerdo los tablajeros y que junten los recursos para pagar de contado.
Por último, el presidente de la Unión de Industriales de la Carne dijo que a este esquema se podrían unir un aproximado de 120 tablajeros (de los aproximadamente 500 carniceros que hay en el estado), quienes tendrían que aportar entre 15 y 20 mil pesos para poder adquirir una buena cantidad de carne, con lo cual, podrían reducir los costos de los intermediarios, que se estiman en dos pesos por kilo.

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