Todas las medidas que se aplican para evitar que se combine el volante con el consumo de bebidas embriagantes han resultado infructuosas, por lo que los accidentes suceden casi a diario con resultados fatales y de lo cual, lo único a lo que se comprometen las autoridades, es hacer recomendaciones que naturalmente muy pocos toman en cuenta.

El uso del cinturón que se publicitó hace dos décadas como la principal medida de protección no significa una defensa segura cuando se conduce a alta velocidad, sin precaución o bajo el consumo de un estimulante, inclusive se han dado casos que un fallecido se mantenga sujeto al asiento mediante la correa, sin dejar de reconocer que muchas veces cumplir con esta norma mínima evita el “latigazo” y otro tipo de secuelas.

Tampoco el alcoholímetro ha sido lo efectivo que se difunde, ya que los adictos a las bebidas espiritosas y otros incitadores han aprendido a “torear” los puntos de revisión, por lo que circulan por los centros urbanos y carreteras sin ningún impedimento, aunque con ello expongan su vida, pero la adrenalina que produce este hecho los induce a cometer cualquier clase de temeridades, exponiéndose ellos y a quienes se cruzan a su paso.

Los ayuntamientos son los responsables de expedir las licencias y permisos para la venta de productos alcohólicos y también está en ellos evitar que a consecuencia de su excesivo consumo se generen los hechos de sangre, por consiguiente, una de las maneras de lograrlo es que la comercialización no rebase las dos de la madrugada. No por obtener mayores recursos se exponga la vida de los adictos, que entre más tarde cierre ese tipo de negocios más atrayente les resulta quedarse hasta las cuatro o cinco, o hasta que amanece, como ocurre en varias cantinas que funcionan como loncherías, o las que de plano tienen un padrinazgo que les permite cerrar hasta que se retira el último cliente, sin importar si hay un límite de horario.

En Aguascalientes el alcalde Juan Antonio Martín del Campo reconoció que los lugares que operan en el centro de la ciudad se habían convertido en un problema social, no obstante en lugar de ordenar reducir la hora de cierre envió grupos de policías, que supondría una fuerza disuasiva, pero lo es mientras están ahí o pasan frente a ellos, porque una vez fuera de su vista asumen un comportamiento irreflexivo.

A su vez, el presidente municipal de Jesús María, José Antonio Arámbula, aceptó que el alcoholismo es un serio problema de inseguridad y generador de delitos. Dijo que lo que más afecta al municipio “es la falta de atención de los jóvenes, porque hay quienes comienzan a ingerir alcohol a muy temprana edad, y una vez que están alcoholizados no miden las consecuencias; hay gente que empieza las peleas, se dan toda clase de riñas y hay heridos, y otros que por seguir tomando requieren de recursos para seguir en el vicio, y se les hace fácil cometer robos”.

Ambos ediles lamentan lo que sucede en su jurisdicción, pero no hablaron de disminuir el horario de cierre, que sería el punto más importante y como segundo ya no autorizar más licencias o permisos provisionales, que a veces no se hace directamente para abrir una taberna sino que en tiendas de abarrotes, por lo que hay colonias y comunidades en que, efectivamente, no hay cantinas pero en los establecimientos de comestibles se vende cerveza y vinos y licores, que es una invitación para que los fines de semana se tenga toda clase de sucesos adentro y afuera del hogar.

El hecho de incluir en el giro de abarrotes la venta de ese tipo de bebidas le representa para los municipios un ingreso extra, al igual que alargar el horario de cierre, pero como si no fuera suficiente están las capturas que hace la policía preventiva de los que se han pasado de copas, que escandalizan o las ingieren en la vía pública, o participan en una gresca.

Tan sólo en Jesús María significa un promedio de 60 detenciones un fin de semana y de cuatro o seis entre semana, que por salir en libertad deben pagar una multa si fue sólo una falta administrativa, de ahí que desde distintos frentes los gobiernos municipales tienen ingresos relacionados con el alcohol.

Como se ha señalado Con Usted en otras colaboraciones, para los ayuntamientos debería ser más importante velar por el bien de los habitantes que engordar las arcas, aunque con ello deban reducir los ingresos, por lo tanto, el día que un accidente sea fortuito podrán decir que han cumplido con esa obligación primaria.

MUTISMO SINDICAL

Una práctica común de los líderes sindicales es alabar o atacar lo que hace la autoridad, o exigir que otros grupos sociales tengan un comportamiento íntegro, pero cuando se trata de reivindicar derechos de sus agremiados hacen como que la Virgen les habla.

A lo más que llegan es a emitir lágrimas de cocodrilo por el retroceso que registra el poder adquisitivo, baja que evidentemente tiene a los trabajadores en los umbrales de la miseria, lo que a ellos nada les importa puesto que su nivel económico es otro, además, desconocen las condiciones en que viven las familias que dependen de uno, dos o tres salarios.

Por ello no debe extrañar que guarden silencio ante la agresividad de la miscelánea fiscal, también conocida como “reforma hacendaria”, al haber provocado la pérdida de diversos beneficios económicos que iban acompañados del ingreso base, como es el caso de las empresas que contratan vía outsourcing al recortar las prestaciones del personal, debido al tope que impuso la Secretaría de Hacienda a las deducciones, como es el fondo de ahorro, vales de despensa o vales para gasolina.

Las nuevas condiciones gravan las prestaciones que históricamente eran exentas y al mismo tiempo frena a quienes van a contratar empleados y tendrían que darles prestaciones superiores a las de ley, con lo que se cierra o adelgaza una fuente de ingresos que significa una parte importante en la entrada económica semanal o quincenal, que constituía una gratificación o estímulo.

Con la miscelánea fiscal se paga hasta el 53% sobre la parte exenta de las prestaciones, lo cual encarece la nómina de las empresas, toda vez que los patrones que aportan esos incentivos pagan más impuestos, por lo que al personal de nuevo ingreso ya no se le toma en cuenta para dichos beneficios.

En resumidas cuentas, los obreros reciben menos y los dueños deben pagar más al fisco, por lo que la única favorecida es la Secretaría de Hacienda, lo que dicho sea de paso actúa de esta forma gracias a que los actuales diputados federales le aprobaron la Ley de Ingresos, lo cual, lógicamente, callan, al igual que los sindicatos.

ACABAR CON LA CORRUPCIÓN

Con amplias muestras de escepticismo toma la sociedad la promesa de los políticos que esta vez “si irán con todo” contra los que meten la mano, el codo y hasta el cuerpo entero a las arcas públicas, lo que de llegar a cumplirse sería algo único en la historia del país y que distinguiera al gobierno peñista.

En Aguascalientes se escucha con frecuencia que la “ley anticorrupción” será la panacea para todos los asuntos anímicos que padecen los ciudadanos. Cada final de semana que vienen los diputados y senadores reiteran que no hay vuelta de hoja, “es ahora o nunca”, por lo que se disponen a ser parte importante de la memoria colectiva.

En el PRI están convencidos que lograrán hacer realidad este compromiso que hizo el presidente Enrique Peña cuando asumió el poder, por lo que se encargan de impulsar la aprobación de la iniciativa que, aseguran, se hará en el actual período de sesiones, aunque de llegar a trabarse las negociaciones y si tanto es su interés podrían hacerlo en un extraordinario, pero el caso es que salga antes del 31 de agosto.

En lo anterior deben estar comprometidos los otros partidos representados en el Congreso federal, de lo contrario volverá a quedar en un intento y de eso ya están cansados los ciudadanos.