La gracia del primero de los sacramentos fue derramada sobre la pequeñita Ana Victoria Díaz Gil.
La niña fue llevada al templo de Nuestra Señora de la Asunción, por sus papás, Víctor Díaz y Ana Gil, para solicitar el santo bautismo para su hija, quien además fue apadrinada por Cristian Díaz y Susana Gil.
Más tarde, se llevó a cabo una reunión familiar para festejar a la bebita Ana Victoria, una vez que ha sido reconocida como hija de Dios.