El Heraldo de Aguascalientes

Amigos incómodos

Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

El Presidente Electo, Andrés Manuel López Obrador, concertó alianzas, durante su campaña política, con los grupos más beligerantes del sector educativo para apoyarlo en su elección presidencial; por una parte, hizo pacto con la Coordinadora Nacional  de los Trabajadores de la Educación (CNTE) y, por la otra, con familiares e incondicionales de  Elba Esther Gordillo.

Una vez que AMLO ganó en las pasadas elecciones, ahora la Coordinadora y Elba Esther están exigiendo (cobrando) el pago de facturas; lo que hace suponer que, ambas partes, se convertirán en amigos incómodos durante la gestión presidencial y de la Secretaría de Educación Pública.

La Coordinadora, impaciente, ya está exigiendo que se derogue la Reforma Educativa, especialmente lo concerniente a la Evaluación del Servicio Profesional Docente; y también que le restituyan las canonjías que les despojó la actual Reforma Educativa; de la que piden su derogación.

A Elba Ester Gordillo, inicialmente, ya le concedieron la libertad carcelaria y en adelante ella se encargará de recuperar (con o sin anuencia) lo que le arrebató la Reforma Educativa; de la que dice que “se ha derrumbado”.

¿Cuáles son las canonjías que la Coordinadora quiere recuperar? La apropiación administrativa de la educación estatal; el acomodo de su gente en los puestos administrativos; el manejo discrecional de los recursos financieros del sector educativo estatal; la asignación hereditaria de  plazas y venta de otras; el otorgamiento de ascensos y cambios laborales con base en el escalafón cuyos puntajes se adquieren realizando marchas y mítines; el aseguramiento de pagos quincenales aún cuando se suspendan clases; entre otras.

¿Qué es lo que Elba Ester Gordillo quiere recuperar? Puestos, para sus familiares e incondicionales, en la Secretaría de Educación Pública; el manejo del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE); el manejo discrecional de miles de millones de pesos que se recaudan por concepto de aportaciones de millón y medio de trabajadores de la educación; el resurgimiento de su partido político o creación de otro; el poder para presionar a los gobiernos de los estados con el fin de  obtener recursos financieros e imponer funcionarios en las direcciones, subdirecciones y jefaturas de departamento de la educación en los estados; el manejo de plazas, ascensos y cambios, con fines políticos; la obtención de fuertes sumas de recursos financieros de la SEP para proyectos no claros; y todo lo que se pueda.

Las mencionadas canonjías desaparecieron con la actual Reforma Educativa; lo que explica el odio y el rencor que sienten por ella. En cambio, los padres de familia, los organismos civiles, la iniciativa privada y la sociedad en general, la ven con buenos ojos; porque consideran que  sienta bases para aspirar al mejoramiento de la educación. ¿Permitirá, el próximo Gobierno Federal, regresar a las viejas prácticas de corrupción en el sector educativo?

El Presidente Electo ha declarado, para satisfacción de la Coordinadora y de Elba Esther Gordillo, que cancelará la Reforma Educativa; pero ni él ni el próximo Secretario de Educación han dicho, con claridad, cuál será el nuevo proyecto, los nuevos programas o el nuevo modelo. Lo más que han expresado es que se derogará la evaluación  docente, porque tal vez sea  el precio de los votos.

También se ha dicho que habrá consultas públicas para el diseño de la nueva reforma. En tal virtud, los partidarios de la Coordinadora y las huestes de Elba Esther Gordillo, están prestos para exponer, en los foros de consulta, las ideas de cómo quieren que sea la reforma educativa de la próxima administración. En esas ideas pondrán por delante la recuperación de las prebendas perdidas; y los legisladores, así  como las próximas autoridades, avalarán esas propuestas.

Ante este orden de cosas, muchos mexicanos se preguntan, ¿y dónde quedará el derecho a una educación de calidad de los niños, de los adolescentes y de los jóvenes?