Silvia Olvera
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.- Los impuestos a las bebidas con azúcar empiezan a pegar cada vez más a la industria refresquera.
Coca-Cola Femsa (KOF), por ejemplo, anunció la semana pasada su salida de Filipinas, principalmente por un nuevo impuesto al azúcar que afectaba su rentabilidad.
El nuevo gravamen propició una baja del 4 por ciento en su volumen en de ventas en el segundo trimestre del 2018, pero de acuerdo con un reporte de Citi, la severidad del impuesto dañaría las ganancias de KOF a largo plazo en ese país.
El impuesto forma parte de una reforma fiscal integral, que contempla la aplicación de 6 pesos filipinos (2.10 pesos mexicanos aproximadamente) por litro de bebida que contenga azúcar o edulcorantes no calóricos y 12 pesos filipinos por litro de bebidas que contengan jarabe de maíz con alto contenido de fructuosa.
Dicha reforma fiscal, expuso Marco Montañez, analista de Vector, empezó a tener un impacto negativo en KOF.
“La reforma fiscal se empezó a gestar a finales del año pasado y finalmente se concretó a principios de este año y evidentemente esta situación no era fácil de prever, es un evento externo al ‘management’ de la empresa, proviene de una decisión gubernamental, que definitivamente es una implicación negativa para el desarrollo de KOF en ese país”, añadió Montañez.
JP Morgan sostuvo que el impuesto, junto con las restricciones a la importación de azúcar en Filipinas, están provocando la escasez y el encarecimiento de esa materia prima.
En tanto, Arca Continental (AC) tuvo una reducción en su volumen de 11.3 por ciento en el segundo trimestre en sus operaciones en Perú, en donde el Gobierno elevó el impuesto a las bebidas con azúcar.
En mayo pasado, el Ministerio de Economía y Finanzas en Perú subió 50 por ciento el Impuesto Selectivo al Consumo a bebidas con más de 6 gramos de azúcar por cada 100 mililitros.
Esto implica que los refrescos tienen una carga impositiva, incluyendo el impuesto general, de 38.06 por ciento en ese país sudamericano, de acuerdo con la Asociación de Bebidas y Refrescos sin Alcohol (ABRESA) de Perú.
Tanto Filipinas como Perú se sumaron a las medidas que han implementado otros países de gravar las bebidas con azúcar para desalentar su consumo y reducir los altos niveles de obesidad.
México implementó en el 2014 el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios a las bebidas con azúcar, el cual las refresqueras lo resintieron inmediatamente.
En el primer semestre de ese año, AC tuvo una caída en el volumen de ventas de 3.8 por ciento y KOF de 2 por ciento, sin embargo, el alto consumo de refrescos en el País después revirtió esa tendencia, que es afectada sólo por cuestiones climáticas.