La NFL anunció al mejor jugador novato de la temporada como parte de las actividades previas al Super Bowl LII; entre muchos candidatos que figuraban, el que finalmente se llevó el premio fue el explosivo Alvin Kamara que se convirtió en una de las principales armas del ataque de New Orleans, siendo un jugador bastante polifacético, siendo capaz de correr el balón o habilitarse en trayectorias cortas para recibir pases de Drew Brees y generar importantes ganancias.
Junto a Ingram, hicieron uno de los dúos más fuertes en juego terrestre de la liga, haciendo pedazos a diferentes defensivas que no sabían cómo parar el poder de ambos corredores; Kamara sorprendió por su velocidad en cortos espacios, siendo uno de los jugadores más explosivos de la liga, además de ser consistente durante gran parte de la temporada, a tal grado que Drew Brees comenzó a perder protagonismo y los Saints se convirtieron en un equipo que atacaba preferentemente por tierra.
Durante toda la temporada regular, Kamara acumuló 728 yardas en 120 acarreos, mientras que por aire 826 yardas en 81 recepciones, logrando un total 13 anotaciones para ser de los jugadores más productivos de la liga, en su primer año de toda la temporada.

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