Existe una confusión con los alimentos procesados como causa de la obesidad. Aunque la mayoría de alimentos son procesados estos no son la verdadera causa de la obesidad sino los alimentos ultraprocesados, así como la vida sedentaria.

Sin embargo, los productos más procesados son en la mayoría los más consumidos por los mexicanos, por lo tanto, la Cámara de Diputados de México ha aprobado una reforma en su Ley General de Salud, para advertir mediante etiquetas a los productos procesados con alto contenido en azúcares y grasas saturadas.

La nueva legislación establece el etiquetado frontal y con mensajes de advertencias, a fin de que los consumidores reciban la información nutricional de lo que contiene el empaque de forma clara, con la intención de que se reduzca el consumo de estos, y así lograr la reducción de los índices de sobrepeso que alarman al país.

México se ubica en el segundo país con más obesidad en el mundo después de Estados Unidos, lo que representa el 32,4% de la población de acuerdo a los datos emitidos por la Secretaría de Salud. De esta manera, México se convertiría en el cuarto país de Latinoamérica en implementar las advertencias en las etiquetas de alimentos y bebidas no alcohólicas, luego de que se aprobara en Chile, Uruguay y Perú respectivamente.

La portavoz de monederosmart.com Alejandra Ribas, explicó que “los estudios independientes encuentran cada vez más una relación entre los alimentos ultraprocesados ​​y los efectos negativos en la salud, donde el mayor riesgo es el cáncer”.

Refirió que existen alimentos “procesados buenos” como el caso del aceite de oliva extra virgen, el cual se procesa mediante un prensado mecánico que filtra las aceitunas y obtiene su aceite, pero este es beneficioso para la salud a diferencia de los ultraprocesados, que se fabrican con fórmulas a partir de sustancias derivadas de alimentos o sintetizados de otras fuentes orgánicas.

Los ultraprocesados se reconocen fácilmente, ya que son productos empaquetados o envasados. Además, su vida útil es extensa, contienen sabores artificiales, cuentan con altas cantidades de sodio o azúcares que suelen ser adictivos por tener saborizantes, así como apariencia o cualidades que imitan a los no procesados o procesados buenos.

Otros se caracterizan por tener procesamiento de componentes alimentarios, como la hidrogenación de los aceites (grasas trans tóxicas), la hidrólisis de las proteínas y la purificación de almidones. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los alimentos ultraprocesados incrementan las tasas de obesidad mundial, además no aportan nutrientes saludables para el organismo, por lo que recomiendan no consumirlos o consumirlos lo menos posible.

Los alimentos más beneficiosos para la salud son aquellos de origen vegetal o animal que no ha experimentado ningún procesamiento industrial, que se distribuyen después de la cosecha, recolección matanza o crianza, a los cuales no se les agrega o introduce ninguna sustancia química.