Un alto porcentaje de varones aguascalentenses que migran hacia los Estados Unidos, allá adquieren el hábito del consumo de drogas y cuando regresan a su tierra de origen, retornan con la adicción, generando un severo problema a las familias, principalmente del sector rural, pues no saben cómo atenderlos, informó Alejandra Victoria García, médico psiquiatra del Centro de Atención Para la Rehabilitación de Adicciones (CAPRA).

El 98% de los pacientes que son atendidos en este Centro del Hospital de Psiquiatría, son llevados por la propia familia, una vez que no saben qué hacer con sus esposos, hijos, hermanos o familiares que han dejado de trabajar, que se han vuelto desobligados y que tienen problemas conductuales importantes, como empezar a robar a la propia familia para adquirir sus sustancias.

Cuando esas personas regresan de Estados Unidos traen la adicción a las drogas que son socialmente aceptables como el alcohol y el tabaco, así como a las que no son aceptadas como la marihuana, cocaína o cualquier otra.

“Este problema se suscita principalmente en los municipios rurales, donde los pacientes llegan a CAPRA ya en condiciones muy deplorables, ya que algunos empezaron muy jóvenes mientras estuvieron en EUA, debido a que tenían que permanecer muchas horas trabajando, y no faltó quién les dijera que se tomaran una pastilla o sustancia para tener energía y quitarse el sueño. Así iniciaron hasta quedar enganchados en la adicción”, recalcó.

Por ello, precisó que de cada 100 pacientes que son atendidos en el CAPRA, entre treinta y cuarenta de ellos provienen del otro lado de la frontera.

Indicó además que muchos aguascalentenses que han tenido problemas en el país vecino del norte y que estuvieron en prisión, suelen regresar a su tierra, y algunos de ellos ya son tratados no para una desintoxicación, sino por problemas psiquiátricos importantes que requieren una atención integral, porque no pueden trabajar a causa del deterioro a nivel cognitivo y no pueden valerse por sí mismos.

Muchas de esas personas son jóvenes, lo que es un problema real en el estado de Aguascalientes.

Por último, mencionó que el paciente que acude por decisión propia al CAPRA es el paciente alcohólico y lo hace en los momentos en que se siente verdaderamente mal, porque ya tienen un mes día y noche consumiendo bebidas embriagantes, y quieren detenerse por el estado físico y emocional que sienten.

Normalmente, esos pacientes alcohólicos se quedan dos o tres días en el Centro de Atención para que logren la desintoxicación, y si no existe un problema de salud agregado en esa persona, se retiran de inmediato alegando que tienen muchos compromisos.

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