Noé García Gómez

Quienes tuvimos la suerte de conocer las famosas compañías de transporte privado por aplicación (opto por no usar sus nombres comerciales) en sus inicios en la Ciudad de México, sabemos que es algo muy distinto al servicio que hoy se presta en Aguascalientes.

Era algo cómodo que algunos llegaron a considerar que tenía tintes clasistas; con vehículos de categoría media-alta, se ofrecía agua, dulces, cargador de celular y música de su predilección, los choferes vestían formal y su lenguaje era aderezado por un lenguaje corporal y verbal que por protocolo tenían que utilizar (solo se podían dirigir al usuario como Señor o Señora, pedir disculpas por cualquier nimiedad).

Además el sistema de identificación y calificación a los choferes ofrecía un buen trato y seguridad personal.

Confieso que por situaciones personales y por comodidad soy usuario de este servicio, pero también de los tradicionales taxis. Y hoy en día, pareciera que no hay muchas diferencias entre ambos. Otra confesión es que soy taxista (aunque desde 16 años no he trabajado un taxi, ser taxista nunca se deja de ser) así logré pagar parte de mis estudios. Por lo que me atrevo a opinar lo siguiente.

Cada día surgen más manifestaciones de inconformidad, como es natural, en un servicio que tiene miles de unidades y choferes circulando. Es difícil estar exentos de problemáticas. Mucho de lo que antes se quejaban de los taxis, hoy también surgen en este tipo de servicios. Solo con una pequeña, gran variante. Que ante una queja la autoridad difícilmente puede actuar.

Hoy a más de tres años de su implementación en Aguascalientes, podemos concluir que no era la panacea que algunos quisieron vender, pero también que su llegada contribuyó a la necesidad de modernización del transporte en nuestro estado.

Hoy la nueva Ley de Movilidad prevé algunas formas de regulación que creo que pueden ayudar a mejorar la atención de los usuarios. Además de que todas las modalidades puedan convivir de una forma armoniosa y apegada a la ley. Esta ley estará sujeta a la prueba de su aplicación; y si es necesario su readecuación. Pero lo que hay que reconocer es la voluntad de la autoridad para iniciar con el tema.

También el servicio de taxis tiene que modernizarse; ¿será tan difícil crear una aplicación informática para taxis y camiones en Aguascalientes? mejorar, entrar a una nueva etapa donde todos ganen, acompañado del gobierno no como capataz sino como facilitador para cumplir el objetivo

Pero al final el usuario tendrá la última palabra.