Iris Velázquez y Rafael Bahena
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 12-Jul .- Dos personas que iban a bordo de un automóvil murieron al caer en un socavón abierto en el Paso Exprés que cruza Cuernavaca rumbo a Acapulco.
La SCT fue alertada desde el 3 de abril sobre los riesgos de seguridad en la vialidad justamente en el tramo donde ocurrió la tragedia.
Desde entonces se comprometió a limpiar las rejillas de los colectores pluviales. Ante la desatención, el 31 de mayo el Gobierno de Morelos reiteró la urgencia de esas obras.
Un mes después, el 30 de junio, un grupo de vecinos de Cuernavaca advirtió al delegado de la SCT en Morelos, José Luis Alarcón, sobre los daños registrados en la estructura del paso vehicular debido a las lluvias y le exigían tomar medidas para “evitar una desgracia mayor”.
Apenas el sábado, pobladores de la comunidad de Chipitlán identificaron la oquedad que se formaba debajo del Paso Expréss. Entre lunes y martes, la SCT envió a trabajadores, quienes sólo parcharon la obra.
“Para dar solución a la socavación se han inyectado más de 56 metros cúbicos de concreto, lo que dará estabilidad y soporte a la estructura”, reportó el martes en un comunicado la SCT Morelos, a cargo de Alarcón.
La reparación fue insuficiente. Fueron colocados debajo del Paso tablones con polines con una escasa inyección de cemento.
Ni las advertencias ni los parches contuvieron el socavón de 15 metros de largo, 7 de ancho y 5 de profundidad donde cayeron y perdieron la vida Juan Mena López y su hijo Juan Mena Romero, trabajadores de una distribuidora de pollos.
“¡Vengan a ver su cochinero! ¡Les dijimos que el tubo ya no aguantaba!”, le gritó una vecina a Gerardo Ruiz Esparza, titular de la SCT, cuando acudió a la zona del desastre.
El Secretario ocultó la negligencia de sus subordinados y culpó a la lluvia por el socavón.