Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, continuamos con la temática de la gestión integral del recurso agua como parte de una visión y acción pendiente que corresponde ser evaluada en el marco del Día Mundial del Agua, continuaremos con los aspectos generales que inciden en la gestión y administración del recurso hídrico y que deben ser considerados, pasemos entonces al desarrollo de este tema.
Es por demás sabido que el alto incremento poblacional en los centros urbanos en expansión, sumado a la industrialización y al aumento de nivel de vida, ha propiciado un aumento en la demanda de agua. Por otro lado, tenemos que en muchas regiones del planeta la polución y contaminación han reducido la cantidad de agua potable salubre, en otros escenarios también tenemos que los niveles de agua subterránea han disminuido.
La tendencia del aumento de la demanda más allá de las posibilidades de abastecimiento se irá extendiendo, es más que obvio.Por tal motivo, la gestión de los recursos hídricos debe ser más eficaz y efectiva. Es innegable que cada vez hay más personas e instituciones conscientes de que el agua es un elemento fundamental del medio ambiente. La presencia y los movimientos del agua a través de todos los sistemas biológicos es la base de la vida. El agua, la tierra y los sistemas hídricos terrestres y biológicos deben ser contemplados como un todo interrelacionado, y es necesario armonizar el control de los diversos componentes del ecosistema, de ahí tenemos lo que se denomina como “transversalidad”. En consecuencia, también tenemos claro que el rol del agua como elemento primordial para todas las formas de actividad económica, por ejemplo, para la agricultura y la producción de alimentos, para buena parte de la producción industrial, generación de energía. El agua también es un elemento crucial para la salud humana. El exceso de agua en forma de crecidas o su escasez en forma de sequías, pueden ocasionar desastres humanos y medioambientales, fenómenos cuyos efectos negativos nos son más familiares y su relación el cambio climático.
Debemos tener conciencia que el agua y de su importancia para el medio ambiente y las actividades humanas, ha permitido reconocer que es necesaria una metodología de gestión integral. El desarrollo de ese recurso para usos humanos puede afectar negativamente al medio ambiente mientras que, a la inversa, las alteraciones de los recursos naturales pueden limitar o afectar en otros aspectos las actividades humanas. Estos cambios son los que han propiciado la metodología conocida como gestión integrada de los recursos hídricos.
La gestión de cuencas viene a ser el escenario primordial que permita visualizar la relevancia de la gestión integral, dado que es evidente su papel en el impacto a través de los efectos de gestión; la unidad natural es la cuenca hidrológica. La gestión de los recursos hídricos a nivel de cuenca y de materia coordinada tiene su razón de ser, ya que el agua se utiliza generalmente más de una vez en su transcurso desde los niveles altos hasta la desembocadura. Lo mismo cabe decir de todos los recursos naturales, (vegetación, suelos y similares) en el contexto de una cuenca. La demanda de agua para actividades humanas debe ser gestionada también en el marco de una cuenca y de manera integrada.
A nivel global la gestión de cuencas ha presentado conflictos matizados porque las fronteras políticas no siempre coinciden con las hidrográficas. Los ríos atraviesan frecuentemente fronteras internacionales y, dentro de un mismo país, distintos estados o municipios. A nivel mundial, aproximadamente la mitad de la superficie terrestre está situada en cuencas internacionales, y más de 200 cuencas importantes lo son.
La ausencia de una visión integral y de unicidad en la gestión, han impedido una ejecución efectiva, la fragmentación de la gestión se da frecuentemente en el caso de que varias organizaciones o instituciones de un mismo estado se encargan de diferentes aspectos de la gestión de los recursos hídricos. Es habitual que las secretarías, institutos en cualquiera que sea su nombre o también como organismo público descentralizado de medio ambiente, agricultura, energía, industria o agua y salud presenten contradicciones o invasión de competencias.
Con demasiada frecuencia, los mecanismos de gestión y facultades u actos de autoridad de un mismo estado están también fragmentados política e institucionalmente. Incluso en un mismo organismo, las responsabilidades de control de la cantidad y calidad del agua no siempre están coordinadas. La existencia de responsabilidades y mandatos institucionales imprecisos en un mismo país, y los conflictos en la demanda de usos hídricos entre países (en cuencas internacionales), o las disputas entre entidades federativas, dificultan considerablemente el establecimiento y mantenimiento de mecanismos de control y vigilancia eficaces.
Esta complejidad de visiones, tendencias y políticas de gestión hídrica y de realidades políticas ysocioeconómicas rápidamente cambiantes, junto con el acervo de los recursos, constituyen el traslado en el que deberán emprenderse varias iniciativas. Algunas de ellas son: el diseño y la operación de sistemas de vigilancia, el almacenamiento y la difusión de datos y, seguidamente, la utilización de éstos como puntos de partida para adoptar decisiones racionales que permitan planificar, diseñar y mantener en funcionamiento proyectos hídricos y emitir avisos y predicciones de fenómenos hidrometeorológicos importantes. El marco normativo, regulatorio y de gestión aún son insuficientes, así como la falta de vertebración en el esquema de gestión y administración en parte por los sesgos en la visión de un gobernante y su grupo de trabajo, de ahí la relevancia de conocer el fondo del sector agua. Recuerden amables lectores que la gestión pertinente, precisa y requerida será un elemento primordial para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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