CDMX.- Aparentemente, Miguel Bosé habría protagonizado un desencuentro ¡con una niña!
Y es que hace unos días, el cantante y su equipo de seguridad obligaron a la menor a borrar una fotografía que le tomó al reconocerlo durante su llegada… al colegio mexicano al que acuden sus hijos mayores.
Según el diario digital El Español, el intérprete de “Amante Bandido” reside ahora en el país y hasta inscribió a sus pequeños en una institución educativa en la zona de Interlomas.
No obstante, se desconoce a qué parte de la Ciudad de México se habría mudado el artista.
Gente consultó al respecto a la oficina de management de Bosé, pero no quiso hacer comentarios ni confirmar o negar que el cantante español, de 62 años, viva en territorio mexicano.
Para disfrutar mayor privacidad que en España, hace unos años se había trasladado a Panamá con sus cuatro hijos Tadeo, Diego, Telmo e Ivo, dos pares de mellizos nacidos en 2011.
Al parecer son Tadeo y Diego, los mayores, quienes acuden a un reconocido colegio al poniente de la CDMX, donde reciben educación bilingüe y se enseña con base en la neuropsicopedagogía para el desarrollo de las habilidades mentales.
Gente realizó un recorrido por cuatro escuelas de ese perfil en Interlomas para entrevistar al cantante; los accesos eran bastante restringidos y no se encontró a Bosé o a sus pequeños. También se consultó con la institución que cumple mejor el perfil que describe El Español para conocer su postura sobre la situación entre el cantante y la niña, pero explicó, en forma anónima, que no podía dar información. Esto, sin negar que ahí hubiera sucedido el percance.
El presunto cambio de residencia del artista se da un par de meses después de que la Hacienda española lo incluyera en su lista de deudores, con una suma de 1.8 millones de euros (casi 40 millones de pesos).
La cantante Ana Torroja también fijó su residencia en México, donde la carga fiscal es inferior a la española, luego de que en 2014 fuera condenada por evasión fiscal y pagara cerca de 1.5 millones de euros para evitar la cárcel. (Fidel Orantes/Agencia Reforma)