El próximo primero de diciembre, México vivirá un trascendental cambio de administración en el gobierno federal. Después de un par de intentos fallidos, Andrés Manuel López Obrador se convertirá en el Presidente de la Republica con mayor cantidad de votos en toda la historia de este país.

El representante del partido Morena, hereda una administración con una infinidad de desafíos por delante, pero con fuertes pilares que pueden ayudar a detonar el crecimiento económico del país.

A pesar de que el sexenio del todavía presidente Enrique Peña Nieto, estuvo plagado de actores relacionados con la corrupción, juzgar por este motivo, aunque se comprenda la contrariedad social que esto provoca, la inexistencia de cosas positivas, sería una equivocación. Revisemos lo bueno y los desafíos que son venideros.

Las reformas estructurales, los acuerdos comerciales y la estabilidad financiera son los principales estandartes de la actual administración. Reconozcamos la capacidad de negociación, con la que se logró la aprobación de 11 reformas estructurales que habían permanecido en la congeladora por años. Reformas como Telecomunicaciones, Energética, Política-Electoral, Educativa y en Competencia Económica; serán, sin duda, en un futuro los cimientos para un país más estable y con mejores condiciones para todos.

Dentro del ramo comercial, la administración de Peña Nieto, logró alcanzar la cantidad de doce tratados de libre comercio con 46 países, además de 32 acuerdos para la promoción y protección recíproca de las inversiones con 36 países, y es miembro del Tratado de Asociación Transpacífico. Como último acto, se logra la actualización del anteriormente llamado Tratado de Libre Comercio con América del Norte por el denominado “T-MEC”.

Por último, si bien las condiciones de la economía nacional son complejas, si existe cierta estabilidad financiera, tanto en mercados como en finanzas públicas, que permiten a México ser un polo atractivo, al cierre de la administración actual, para un gran número de inversionistas extranjeros.

A pesar de estas favorables circunstancias, se dejan una innumerable cantidad de pendientes por resolver para la próxima administración. Dentro del marco económico, que es el que nos compete, temas relacionados con la inversión pública, la distribución del ingreso, el aumento al salario mínimo, la desigualdad, detonar el mercado interno, comercio exterior; serán los ejes para lograr un mayor crecimiento económico.

Algo que se percibe positivo, es la visión de inclusión con la que cuenta el equipo de López Obrador. En diferentes ocasiones, se ha visualizado como la estrategia económica está planteada en la articulación de inversión, aumento de productividad, salarios con inclusión social.

Esta es la única forma en la que podremos lograr un verdadero crecimiento económico con igualdad de condiciones. Durante todo el sexenio actual, presenciamos crecimiento en todos y cada uno de sus trimestres; sin embargo, la brecha de la desigualdad continuaba agravándose y dejando en arcaicas condiciones a gran parte de la sociedad mexicana. Esta no es la manera. La idea es positiva, sólo busquemos allegarnos de funcionarios realmente preparados, que conozcan la mejor manera de ejecutar la idea.

Basemos este nuevo gobierno, en decisiones fundamentadas, viables y que realmente tengan un impacto en el crecimiento con inclusión. No lo basemos en consultas con poca certidumbre y que sean votadas por tan sólo algunos ciudadanos. Más de 30 millones de mexicanos, votaron por un político para que sea el, junto con su equipo, quien tome las mejores decisiones para el país; no a través de consultas donde votan menos de 1 millón de mexicanos.

Al final, sin importar el color que nos distingue, todos somos parte de esta gran nación. Contribuyamos apoyando las medidas de este nuevo gobierno, siempre y cuando estén sustentadas y vislumbren aires de cambios positivos para nuestro querido México.

Referencias:

 @GmrMunoz