De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingreso y Gastos de los Hogares 2016, realizada por el INEGI, existen aproximadamente siete millones de personas entre 15 y 18 años de edad, cuyos adolescentes ya podrán abrir una cuenta de ahorro propia, sin la ayuda o respaldo de alguno de los padres o tutores, informó el subdelegado de la Condusef, Ignacio Villanueva Chávez.
“Esos siete millones de adolescentes constituyen un reto en materia de inclusión financiera, a la vez que representa una gran oportunidad de incorporarlos al sector financiero, aprovechando los programas sociales que les serán otorgados en la presente administración”, comentó.
Detalló que el programa de impulso al sector financiero que presentó hace unas semanas el Ejecutivo Federal, es una estrategia que permitirá a los jóvenes estudiantes de nivel medio superior, abrir cuentas bancarias a su nombre y sin tutor, para recibir las becas de bienestar, además de llevar los sistemas financieros a los lugares más alejados del país mediante la banca digital.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2018, un total de 37.3 millones de adultos tienen una cuenta en el sistema financiero formal, en tanto que 82.6 millones carecen de ellas, de ahí que el nuevo plan considere conveniente comenzar con la incorporación de menores de entre 15 y 18 años de edad a dicho sistema.
“A diferencia de otros países como en la India, donde las personas de entre 10 y 18 años de edad pueden abrir y operar una cuenta de ahorro de manera individual, en México se debe ajustar el marco legal para que las personas de 15 años y menores de 18, puedan contratar por sí mismos, la apertura de cuentas de depósito bancario y disponer de los recursos que se encuentren en las mismas”.
Además del marco jurídico, el Banco de México deberá establecer los mecanismos para que puedan iniciar con su historial crediticio e incorporación temprana al sistema financiero.
Por último, señaló que al tener una cuenta de ahorro, los adolescentes podrán disponer de los fondos depositados en ella y de una tarjeta para realizar retiros y consultas a través de los cajeros automáticos; la posibilidad de pagar en establecimientos afiliados y por Internet, además de realizar transferencias de dinero. Sin embargo, no podrán contratar préstamos o créditos con cargo a los fondos depositados en la cuenta de ahorro.