El pasado 22 de septiembre se celebró el día mundial sin auto y la ciudad de Aguascalientes se sumó a la celebración. Con poca difusión, gobierno municipal y del estado lanzaron la convocatoria asumiendo el reto de no tomar auto. Las bienintencionadas acciones se tradujeron en que el Alcalde y su equipo optaron por la bicicleta y el Gobernador convocó a una caravana de casa de gobierno (El Campestre) a palacio de Gobierno (el Centro) con todo y comitiva así lo realizaron, como actos de “expiación” más que anunciar alguna política pública de fondo.

Dichas acciones, solo evidenciaron que Aguascalientes tiene muchos años pensada para rendirse y servir al automóvil, no hay opción de movilidad, segura, rápida y accesible, distinta a la del auto particular.

La realidad de Aguascalientes es que el padrón de vehículos en el estado aumentó de 180 mil unidades en el año 2000 a más de 400 mil actualmente; el promedio de carros por vivienda es de 2.3, factor que ha influido para que el tránsito local sea lento; además, cada año son insertados alrededor de 11 mil autos más al parque vehicular de Aguascalientes, lo que mantiene a la entidad como el estado líder en autos per cápita en el país. La ciudad capital cuenta con aproximadamente 25 millones de metros cuadrados de vialidades dentro de las cuales están construidos un total de 30 pasos a desnivel. Los especialistas coinciden en que tanto para la ciudad los pasos a desnivel representan “heridas urbanas” difíciles de sanar, pues estas estructuras dividen a la ciudad en sectores, por lo que consideran que “quiebran la convivencia y ahogan al comercio”, pero además, desprecian al peatón que a final de cuentas debería ser el principal actor de la vía pública.

En Aguascalientes, ni por error se habla de políticas públicas encaminadas a la “movilidad sostenible” que englobaría un conjunto de procesos y acciones orientados para conseguir como objetivo final un uso racional de los medios de transporte; tratando de reducir el número de vehículos que circulan por las calles; de esta manera, se consigue que la contaminación producida por los automóviles disminuya. Además, se reduce el ruido que producen; contribuyendo a un ahorro energético por parte del estado y económico a las familias.

Muchos crecimos con el argumento de que vivimos en una ciudad históricamente reconocida como bien planeada; sin embargo, es una ciudad-estado en la que los proyectos viales construidos en los últimos quince años, se han enfocado a privilegiar al automóvil como único medio de transporte dejando para después y postergando infinitamente la solución al transporte público colectivo.

Ninguna administración se ha abocado a realizar un proyecto de movilidad sostenible a largo plazo, que contemple satisfacer las demandas y necesidades de toda la población en su conjunto. Los esfuerzos de establecer las “Ciclopistas” parecieran más ocurrencias del trienio que una planeación integral, ahí está la Ciclopista de Alameda que su conformación provoca más problemas que soluciones, su desnivel ocasiona accidentes a los mismos ciclistas, al quitar un carril a Alameda genera caos vial en horas pico, no solo en esa calle, sino también en Juan de Montoro y Hornedo hasta la altura de Cosío y en ocasiones, hasta Zaragoza, por lo que la contaminación del aire y por ruido hace crisis en sus habitantes.

El transporte colectivo eficiente y digno, no existe en nuestra ciudad, unidades incómodas, viejas, contaminantes, infuncionales, y con pésimas y desincronizadas rutas que ocasionan tomar más de una unidad para llegar al destino.

Aguascalientes pareciera un imperio urbanístico creado para un amo y señor, pareciera un reino planeado para su “majestad” el automóvil, el mandón, el único, el representante del progreso aquí en la tierra aguascalentense, el auto que todo lo puede, el peatón y el ciclista se tienen que alinear al designio del auto, el transporte colectivo es un virrey feo impresentable.

Pienso en la utopía de tener un transporte público integral y sostenible al nivel de las mejores ciudades del mundo, como el DF, donde el programa Eco Bici es punta de lanza, no solo con vías bien planeadas y conectadas, integradas amablemente con las vialidades, además de poner a disposición miles de bicis en puntos estratégicos para los ciudadanos; en esa utopía está un transporte colectivo, como el Metro o Metrobús, rápido, eficiente y económico.

En ese sueño miles de familias sacarían sus bicicletas, dejarían guardados sus autos; y estudiantes, servidores públicos, amas de casa, obreros y ejecutivos se mezclarían en el transporte colectivo. Donde el ciudadano perdiera el miedo de ser peatón y resguardarse dentro de una máquina de acero consumidora de gasolina que provoca cada día más muertes por accidentes viales.

Ese día olvidaríamos el día mundial sin auto, pues lo practicaríamos y honraríamos inconscientemente.

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