La principal forma de pago para adquirir los artículos escolares es en efectivo, con un 74.6% de los consumidores. El resto opta por comprar sus útiles con tarjetas de débito y crédito. Así lo indicó el subdelegado de la Condusef, Ignacio Villanueva Chávez, quien señaló además que el regreso a clases es una de las temporadas en las que se compromete una buena parte del presupuesto familiar.

Aseveró que después de los gastos de las vacaciones, la compra de uniformes, materiales y útiles puede propiciar que se busquen alternativas para disponer de un dinero extra para afrontar la situación. “Antes de desesperar y buscar dinero hasta por debajo de las piedras o aceptar el primer préstamo que les ofrezcan, es importante tomar en cuenta algunas medidas para no poner en riesgo las finanzas”.

Para aquellos que no les alcanza el efectivo, dijo que la opción de un crédito da flexibilidad financiera para solventar los gastos en el momento que se necesitan e ir pagando durante un tiempo determinado. Sin embargo, a pesar de ser una gran herramienta financiera, si no se cuenta con la capacidad económica para pagarlo puede ser contraproducente y dejar una gran deuda.

Aclaró que la tarjeta de crédito es un medio de pago de tipo revolvente, es decir que se puede usar la línea de crédito otorgada por la institución financiera y se recupera conforme se liquida la deuda. Es sumamente importante que antes de sacar un plástico para pagar cualquier producto o servicio, se analice si se trata de un gasto imprevisto, que no puede esperar. Si es así y además no existe otra opción para satisfacer esta necesidad, es momento de usarla.

Por último, señaló que un crédito no contribuye a la economía familiar si se usa como una extensión del salario. Cuando se destina al consumo, adquiriendo bienes y servicios no duraderos. En el caso de útiles escolares, primero hay que evaluar si aquello que se va adquirir para los hijos va a durar más tiempo de lo que se tardará en pagarlo.

“Se recomienda también no abusar de las promociones a meses sin intereses. Hacer cuentas, sumar la cantidad fija de todas las compras que se deberán pagar cada mes para no generar intereses. Si resulta ser un monto mayor al esperado, optar por otro método de compra”, concluyó.