Nueve de cada diez picaduras de alacrán en el estado, se registran en territorio del municipio de Calvillo, una zona perteneciente a la franja de hábitat de los “Centruroides Infamatus”, una de las diez especies peligrosas de escorpiones que hay en México.
Así lo informó el profesor del Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, Jaime Escoto Moreno, quien explicó que, en razón del clima y el suelo semidesértico, este tipo de arácnido prevalece en esa región del estado.
En entrevista, indicó que los “Centruroides Infamatus” se encuentran en una zona que corre desde Colima y cruza partes de Durango, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Aguascalientes y Zacatecas, pero no son únicos, pues nuestro estado registra la presencia de hasta trece especies distintas de alacranes, donde el resto, dispersos en toda la entidad, se consideran de mínimo riesgo para la población.
El especialista recordó que los alacranes son una especie de arácnido con presencia en el planeta desde hace millones de años y como característica ofrecen su adaptabilidad a casi cualquier tipo de medio ambiente; se estima que en el mundo hay más de 1,600 especies y de ellas, alrededor de 200 se han encontrado en nuestro país.
Según estudios del Instituto de Biología de la UNAM, Aguascalientes tiene entre 8 y 13 especies de alacranes en su territorio, sin embargo, las investigaciones no son recientes y deberían actualizarse para conocer con exactitud la evolución de estos animales en la entidad.
“Y es que hay trabajos científicos sobre el tema que han demostrado, para otras regiones y objeto de estudio, que la presencia de los alacranes en algunos puntos del país ha ido al alza, como consecuencia de varios factores”.
Por un lado, porque el cambio climático habría obligado la migración de ciertas especies para adaptarse a nuevos hábitats propios de su desarrollo como son las zonas desérticas o semidesérticas, otras a climas tropicales, y algunas más a las áreas de montaña.
De tal manera, que en esa redistribución de las especies Aguascalientes no estaría exento a contar con una diversidad más amplia del arácnido que, por otra parte, estaría también sujeto a una migración impuesta por la propia actividad económica del país.
En ese sentido, el especialista de la UAA apuntó que, como sucede con otros animales rastreros, el traslado de mercancías como la madera e incluso cierto tipo de perecederos de una región a otra, conlleva la posibilidad de que algunas especies migren.
“No siempre sobreviven a grado tal de crear nuevas comunidades, sin embargo, los alacranes son altamente adaptables a los cambios y pueden lograrlo pues son organismos rápidos, adaptables, depredadores nocturnos, cavadores en la arena o en el suelo y prácticamente imperceptibles, por lo que fácilmente se infiltran en un ecosistema”.
Otra de las razones de la mayor convivencia con los alacranes es el crecimiento de las ciudades, la invasión de terrenos que por años fueron su hábitat, donde nadie tenía contacto con ellos y ahora se han ido poblando a veces en una interacción casi directa.
En ese contexto, el profesor Escoto Moreno detalló que en el caso de los “Centruroides Infamatus”, su distribución es mayoritariamente en Calvillo, si bien se ha detectado además en el suroeste del municipio de Aguascalientes y algunos registros tentativos en el área colindante de Calvillo y Jesús María.
Destacó que hace alrededor de quince años que no se presenta una muerte por picadura de alacrán en la entidad, a pesar de que las cifras de personas víctimas de picaduras han ido al alza y tan sólo este año se estima que van 1,500 entre enero y julio.
“Por una parte, porque no tenemos muchas especies peligrosas aquí, pero también porque afortunadamente el sector salud cuenta con abasto de faboterápico, antídoto de alta tecnología, polivalente, que puede salvar vidas en caso de especies altamente peligrosas, o mitiga efectos secundarios del resto de picaduras”.
El catedrático universitario recalcó la importancia de que, ante cualquier situación sospechosa de picadura de alacrán, es importante que la gente acuda al servicio médico e informe su situación, pues recurrir a remedios caseros puede hacer perder tiempo y eso va en contra de la salud del afectado.
Reconoció que es necesario realizar estudios que actualicen el conocimiento de la presencia de alacranes en Aguascalientes, el tipo de especies, la cantidad de éstas y el grado de riesgo de cada una, a fin de tener más elementos de decisión respecto de cómo proceder en prevención y reacción, cuando sea el caso.
“El reto es establecer una buena base de datos para especificar cuáles son de aquí, cuáles no, y las características de cada uno para tomar medidas adecuadas, según la zona del territorio estatal en que se encuentren”.
Finalmente, comentó que en esa tarea la participación de la sociedad sería fundamental si tienen oportunidad de capturar alacranes, pues lo recomendable sería que los pusieran en un frasco con alcohol y los entregaran en el edificio 132 de Ciudad Universitaria.
“Sería una contribución importante para saber de las especies que hay, si existe más de una especie peligrosa como suponemos hasta el día de hoy, y en su caso determinar con qué tipo de alacranes convivimos”.