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Agencia Reforma

Mucho tiempo se creyó que comer carne blanca, como la del pollo, era menos dañino para el corazón…
Pero, ¡oh, sorpresa! Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de California, en San Francisco, reveló que consumir carne blanca causa los mismos niveles de colesterol que el comer carne roja de res, señaló la cadena de noticias CNN.
Proteínas no cárnicas, como vegetales, lácteos y legumbres, incluyendo frijoles, ofrecen el mayor beneficio al colesterol, de acuerdo con el estudio publicado hace unos días en la Revista Estadounidense de Nutrición Clínica.
Bien se sabe que las grasas saturadas elevan la concentración de LDL, o colesterol «malo», en el torrente sanguíneo y si esta dañina sustancia se acumula en las arterias, el resultado podría ser un infarto o embolia.
En la investigación más de 100 hombres y mujeres saludables, entre 21 y 65 años de edad, fueron asignados al azar a grupos de alta grasa saturada, provista principalmente vía mantequilla y alimentos con grasa total, o a grupos de baja grasa saturada.
Los participantes, quienes se abstuvieron de consumir alcohol durante el estudio, pasaron por tres dietas prueba: una dieta de carne roja, dieta de carne blanca y dieta sin carne.
Cada dieta se prolongó 4 semanas e incluyó un «periodo de lavado» en que los participantes consumieron sus alimentos habituales.
La fuente principal de carne roja fue carne de res, mientras que se sirvió pollo como la principal proteína de carne blanca. Se tomaron muestras de sangre a todos los participantes al inicio y el término de cada dieta de prueba.
El estudio arrojó que las proteínas de plantas tuvieron el impacto más saludable en el colesterol de la sangre. Mientras tanto, los efectos de las carnes roja y blanca en los niveles de colesterol de los pacientes fueron idénticos cuando los niveles de grasa saturada eran equivalentes.
Entonces, los participantes que consumieron una dieta alta en grasas saturadas tenían niveles de colesterol totales y de LDL más altos que las personas asignadas a una dieta baja en grasas saturadas, independientemente de su fuente de proteína.
«Si se tienen problemas de colesterol o si se tiene un historial familiar de colesterol o males cardiacos, entonces es mejor consumir menos de las carnes tanto rojas como blancas, y sustituirlas con frijoles, lentejas, granos de mayor contenido de proteína, como la quinoa, y productos de soya como tofu y tempeh», dijo a CNN Maria Romo-Palafox, nutrióloga y miembro posdoctoral del Centro Rudd de Política Alimenticia y Obesidad en la Universidad de Connecticut, y ajena a la investigación.
No se necesitan ver los resultados del estudio «como un asunto blanco o negro», dijo. La carne, ya sea roja o blanca, no necesita ser eliminada de la dieta, pues cada individuo tiene necesidades nutricionales singulares.
«Asegúrese de elegir las carnes más magras posible. Si puede adoptar un lunes sin carne, ¿por qué no? Eso podría ayudarle a equilibrar su riesgo».