El esquema mediante el cual la Secretaría de Hacienda controla la volatilidad en los precios de las gasolinas y el diesel deriva en problemas para importar.
Sobre todo, en el caso de este último para los privados, pues los costos de Pemex del refinado están por debajo del precio de referencia en Houston.
Esta situación, de acuerdo con versiones de distribuidores y fuentes de Pemex, crea un esquema distorsionado en donde no se cuenta con información suficiente para estimar los precios a los que venderá la empresa productiva del estado, y si éstos competirán con el costo de importarlo.
En septiembre, del total del consumo nacional de diesel el 68.3 por ciento fue importado y de ese porcentaje los privados contribuyeron con el 11.9 por ciento; no obstante, esa cifra podría ser más baja en octubre y noviembre a consecuencia de los cambios en precios.
En las últimas semanas han subido los precios del diesel en Houston y del dólar, lo que debería subir el precio antes de impuestos en México.
Para no impactar a los consumidores, Hacienda ajusta el IEPS cada semana, ante el alza mencionada debía bajar el IEPS para mantener los precios competitivos para los importadores, pero ha hecho lo contrario.
Está alza de IEPS ha complicado la importación en las últimas tres semanas al grado de casi no hacerlo rentable, según distribuidores y transportistas.
“Tenemos que el precio de Pemex resulta en alrededor de 50 centavos más barato que el de Houston, cuando en realidad lo que dictaría el mercado sería al revés”, dijo César Cadena, presidente de Grupo Energéticos y del Cluster Energético de Nuevo León.
Luis Lauro Martínez, director general de LM Transport, dijo que no se garantiza que puedan seguir importando en las mismas cantidades.