Isabella González Von Hauske 
Agencia Reforma

El camino hacia las elecciones presidenciales en México se ha vuelto una carrera entre dos caballos: Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador, dice el medio británico The Economist sobre lo que plantea el panista.
“Esta es una muy cerrada elección entre dos opciones de cambio”, dijo Anaya al semanario.
“La pregunta es qué tipo de cambio quieren los mexicanos.
“Andrés Manuel López Obrador propone un cambio con ideas que son muy viejas y que han fallado en el pasado”, añadió.
En un artículo de opinión publicado por el medio, se indica que se necesitan agallas para desafiar a López Obrador, a quien califican como un populista mesiánico, y a la máquina política que representa el PRI.
“Ricardo Anaya es atrevido e implacablemente ambicioso”, se lee en el texto.
“Es Anaya quien ofrece la mejor esperanza para derrotar a AMLO. Apenas tiene 38 años. Con su cabello corto y gafas, parece un fanático de la escuela. Es un formidable debatiente y operador político que habla con un apuntador láser”, añade.
El artículo señala que la pregunta que se cernirá sobre México durante los próximos cuatro meses es si, en su ascenso a codazos, Anaya ha creado demasiados enemigos para unir a la dispar mayoría que detesta a AMLO y así ganar la Presidencia.
Por un lado, detalla The Economist, los mexicanos nunca antes habían querido tanto el cambio, pues el Gobierno priista de Enrique Peña Nieto es impopular.
“Aunque ha logrado importantes reformas en educación y en energía, ha fracasado en combatir la violencia, el crimen y la corrupción, así como en mejorar la economía, temas que importan más para la opinión pública”, aseveran en dicho medio de comunicación.
Consideran también que cuando el PAN gobernó México, de 2000 a 2012, los panistas no lo hicieron mejor.
“Eso significa menos resistencia para AMLO que en 2006 y en 2012, donde estuvo cerca de ganar la Presidencia”, dijo Jorge Castañeda, ex Secretario de Relaciones Exteriores.
En dichas campañas, refiere el medio británico, el tabasqueño se presentó como un fanático empeñado en devolver a México a su pasado proteccionista y nacionalista, pero ahora sus amigos insisten en que se ha suavizado.
El empresario Alfonso Romo, consejero de López Obrador, afirma que ha tenido acercamientos a los negocios y al norte capitalista de México, así como ha prometido revisar todos los contratos emitidos a compañías privadas de energía, lo que significa que no los rechazará.
The Economist cuestionó que así como López Obrador expresa su preocupación por el ‘México olvidado’ de los pobres y los indígenas, haya abierto las puertas a antiguos aliados del PRI.
“Él ya no puede mantener la bandera del cambio de régimen fundamental”, expone Denisse Dresser.
The Economist aseguró que tampoco lo hará el abanderado del PRI, José Antonio Meade, quien, indicó, hace uso de su pasado ciudadano, pero que no puede contra la reputación de Enrique Peña Nieto.