El 2018 será un año en donde se juegue el futuro de México y los ciudadanos vean el modo de buscar un cambio que lleve a que se respete su voluntad en las elecciones, se evite la regresión política y se ponga fin a la inseguridad y a la impunidad.
Así coincidieron en señalar, en entrevistas por separado, el jurista Diego Valadés y el aspirante independiente al Senado Pedro Kumamoto.
Sobre los riesgos del país el próximo año y cómo ven a la sociedad mexicana después de las elecciones del 1 de julio, Valadés y Kumamoto expresaron preocupación por lo que suceda antes y después de esa fecha.
“Es casi un lugar común decir que lo veo con preocupación. Se juega el futuro de la democracia, o se juega una regresión al autoritarismo, fundamentalmente porque hay el gran temor de que se pongan en acción muchos instrumentos propios de la corrupción electoral, que era un tema que habíamos superado hace mucho tiempo”, consideró Valadés, actual investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, centro que dirigió durante varios años.
“Buena parte de lo que se está jugando no sucede el primero de julio, sino sucede previo y posterior a la contienda. Nos jugamos tener un país en donde se tomen en cuenta los derechos de todas las personas, en donde sea una prioridad salir de la pobreza, acabar con la desigualdad, pero sobre todo acabar con la inseguridad e impunidad con la que vivimos y con la que vive sobre todo nuestra clase política”, expresó por su parte Kumamoto.

Comicios compllicados
Para Valadés, una vez realizada la elección el 1 de julio, es previsible un panorama complicado durante dos meses hasta que se dé la calificación presidencial y de todas las demás elecciones en disputa, a partir de resoluciones del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), órgano que ha sido cuestionado por los ciudadanos.
“La elección puede ser altamente conflictiva desde el punto de vista del intercambio de adjetivos que ya se prevé entre los partidos y entre los candidatos. Puede dejar a un país muy dividido, y si la elección se traduce en resultados muy apretados, muy acercados entre los que queden en primer, segundo y tercer lugar lo que vamos a tener después es una post-elección altamente complicada”, expresó Valadés.
“Todo va a quedar en manos de las decisiones de un órgano jurisdiccional que también en este momento es objeto de sospecha pública, no digo que lo merezca, digo simplemente que es es el hecho real. Y vamos a tener como mínimo un par de meses entre el momento de la elección y el momento de la calificación por parte del tribunal, que pueden dar lugar a muchas incertidumbres en el país”, apuntó el investigador de la UNAM.
Por su parte, el que fuera el primer diputado local que accedió a una curul por la vía independiente y hoy aspira a llegar al Senado de la República advirtió sobre los riesgos de fragmentación social en el País y la importancia de emitir un voto consciente el 1 de julio.
“Yo creo que sí existe un peligro real de fragmentación social. Creo que quienes participen en las candidaturas a la Presidencia de la República no pueden apostarle a todavía romper más el tejido social de este país, creo que sería irresponsable”, indicó.
“Lo que se está jugando el primero de julio es acabar con la idea de que hay intocables, de que con dinero baila el perro, de que todo mundo tiene un precio y el que no transa no avanza”, indicó.
Para Kumamoto “el primero de julio puede ser una buena fecha para refrendarlo y decir que sin importar por quién votes, no vas a votar a ciegas, que lo vas a hacer consciente de que mereces un cambio en este país”.