Aquel 17 de febrero de 2014, cuando Joaquín «El Chapo» Guzmán logró fugarse minutos antes de que los marinos allanaran la casa donde residía en Culiacán, lo hizo desnudo y en compañía.
«The New York Times» publicó ayer cómo Lucero Guadalupe Sánchez López, ex legisladora y amante del narcotraficante que huyó a su lado aquel día, detalló su escape durante una nueva sesión del juicio en su contra celebrado en Nueva York.
Según su testimonio, el «Chapo» se encontraba todavía en la cama con Sánchez cuando su secretaria irrumpió en la habitación con un mensaje urgente: la Marina había llegado para capturarlo.
El capo, totalmente desnudo, corrió hasta el baño, donde levantó la tapa de la bañera para revelar unas escaleras de madera que conducían a un túnel, por donde desapareció junto a su acompañante, uno de sus trabajadores y una empleada de la limpieza antes de que los marinos tiraran abajo la puerta de su domicilio.
Sánchez narró este episodio como parte de su relato completo de tres años de romance con el «Chapo». Durante este tiempo, fue tanto su amante como su cómplice criminal, comprando kilos de mariguana para él, organizando sus compañías que funcionaban como pantalla e incluso asegurándose de que el narcotraficante contara con ropa interior limpia.
Sánchez, quien fue legisladora en Sinaloa de 2014 a 2016, fue arrestada en 2017 cuando intentaba cruzar la frontera a Estados Unidos. El año pasado se declaró culpable de narcotráfico en una corte de Washington, y está esperando su sentencia.
La testigo no dejó claro cómo conoció a Guzmán, pero dijo que él le enviaba teléfonos para que ambos pudieran hablar y enviarse mensajes a través de Blackberrys.
La «narcodiputada» supuestamente se inició en el negocio por amor, ya que el «Chapo» la envió al área del Triángulo Dorado, en las montañas de Durango, para que comprara mariguana para él, dado que ella había vivido en esas comunidades y tendría facilidades para ello.
Su encargo estaba claro: las instrucciones del capo era que le mandara droga «que tuvieran las tres B de calidad»: buena, bonita y barata.
Sin embargo, testificó, no estaba cómoda con esa decisión, por lo que empezó a enviar al «Chapo» mariguana con semilla (de mala calidad).
«Quería que se molestara conmigo y me mandara venir, pero no lo conseguí», relató.