CDMX (EL UNIVERSAL/Agencia Reforma).- Durante los últimos tres años libró varias batallas por su salud: una trombosis que le dejó secuelas y que lo alejó del trabajo y, recientemente, un problema en la vesícula, pero no logro vencer la guerra. Rogelio Guerra murió este miércoles a los 81 años de edad, por un paro respiratorio.
Dejó un hueco en su familia y otro más en la televisión mexicana que difícilmente alguien llenará.
Maribel Robles, esposa del actor, explicó en entrevista que hasta la mañana del miércoles, Guerra estaba estable. “Lo que pensábamos que podía pasar, pasó, que de repente le diera un paro respiratorio, su cuerpo ya no aguantó y sin sufrir ni nada se fue”.Quien fuera la compañera de vida de Rogelio Guerra durante 34 años, contó que pese a todo esto, los tomó por sorpresa, porque el actor no presentó ninguna señal de alarma, hasta había desayunado bien y había estado muy contento. Apenas el jueves pasado había dejado el hospital y su corazón se encontraba fuerte, pero considera que las dos laparoscopias por las que pasó recientemente agotaron mucho su cuerpo.
“A pesar de que estaba estable y recuperándose, de pronto dijo: basta y se fue. Qué bueno que fue así y no con una larga agonía”.
En el momento en que el galán de telenovelas entró en crisis, alrededor de las 11:30 horas, estaban su esposa y su hijo Carlo, además de los dos enfermeros que lo auxiliaron y estabilizaron.
La oficina de prensa de la Asociación Nacional de Actores (ANDA) explicó que la familia de Rogelio Guerra solicitó atención médica y ésta llegó a la casa del actor en la Ciudad de México, pero cerca de las 13:00 horas el desenlace llegó.
Por el momento, dijo Maribel, se decidió que los restos de quien fuera un ídolo de la televisión sean cremados y posteriormente se realizará una ceremonia en el mar con sus hijos, aunque no han determinado en qué playa.
Sobre la batalla económica en la que la enfermedad los puso, Maribel Robles comentó que no quedaron con deudas, ya que gracias al apoyo de sus amigos se fueron cubriendo los salarios de los enfermeros y los gastos extras, además de que la ANDA pagó su hospitalización y cubrirá todo el servicio funerario, porque son derechos que Rogelio Guerra tenía.
También compartió que sus hijos Carlo y Aldo están tristes, pero tranquilos de que su padre ya descanse, sentir que ella dice compartir.
“Porque ya no sufre, ya descansó, porque peleó mucho por mantenerse con vida. Son muchos sentimientos encontrados. Realmente espero que no haya estado tan consciente para darse cuenta”.

Es inmortal en el melodrama
Si alguien de los llamados galanes tuvo un sitio preponderante en la pantalla chica, ese fue Rogelio Guerra.
En cine ganó fama de playboy, pistolero a sueldo, padrote y hasta luchador, pero muchos años después el actor sentó un precedente como rostro del melodrama de los 70 y los 80.
Los Ricos También Lloran le dio el estatus de estrella internacional. Junto a Verónica Castro colocó esta producción mexicana en países de Asia y Europa, pero antes ganaría experiencia en infinidad de westerns, cintas de acción y luchadores, y hasta dramas de arrabal.
Entre sus filmes de pistoleros se recuerdan Valentín Armenta, El Secreto del Texano, Duelo al atardecer, Los doce malditos, Las víboras cambian de piel y La Martina, en donde el actor sedujo como héroe o villano encantador.
Y convenció con los dramas contados en Las Pecadoras, Cruz de Amor, La casa del farol rojo y hasta en tramas de luchadores: Los leones del ring, Los Leones del ring contra la Cosa Nostra, Una rosa sobre el ring, Leyendas macabras de la colonia y Las Momias de San Ángel.
Rogelio ya era conocido, pero no una figura dominante. Era reconocido como estrella del cine mexicano.
Gozaba de buena paga; lo llamaban los mejores productores y compartió con las más bellas de ese entonces: Claudia Islas, Maricruz Olivier, Isela Vega, Irma Serrano, Tere Velázquez, Norma Lazareno, Lorena Velázquez, Libertad Leblanc y Maura Monti. Pero lo mejor aún no llegaba.
El magnetismo que irradiaba en pantalla grande tuvo gran efecto en la telenovela, género que empezaba a ser el “nuevo favorito” del público.
Gracias a papeles pequeños en El derecho de nacer, La dasa de las fieras y Más fuerte que tu amor, en los 60, pronto se colocaría como el preferido de las señoras y damas jóvenes que lo aclamaron al verlo tras sus primeros estelares, una década después.
Luego de estar en historias tan populares como Lo imperdonable, con Amparo Rivelles, y La venganza, junto a Helena Rojo; en 1978 le llegó su primer gran estelar de la mano de Irán Eory en Doménica Montero, telenovela que más tarde refritearían, primero como La dueña y, posteriormente en Soy tu dueña.
Cuando Rogelio pensó que lo mejor había llegado, en 1979, un año después de Doménica…, estelarizó la polémica cinta Tres mujeres en la hoguera, con Maricruz Olivier, Pilar Pellicer y Maritza Olivares, que presentaba el sexo y bajas pasiones entre mujeres, ese año Valentín Pimstein lo regresó al melodrama rosa. Sí, le ofreció Los ricos también lloran.
El nacimiento de un clásico de la televisión había llegado, lo cual lo colocó por los cielos.
El furor que despertó en las mujeres, los tumultos que ocasionó en sus giras fuera de México gracias a este triunfo telenovelero quedaron grabados.
Posteriormente el galán dio paso al gran actor, imagen con la que se mantuvo durante más de 15 años, aunque de un tiempo a la fecha su salud se deterioró.
Rogelio perdió fuerza, pero al final del camino, y tras lo que cosechó… su Guerra la ganó.

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