Por Jesús Alejandro Aizpuru Zacarias

El día de ayer despertamos con una noticia en verdad relevante, el secretario estatal de Seguridad Pública, el General Rolando Eugenio Hidalgo Eddy anunció que a partir de ese día quedaba separado del cargo. Al escuchar la nota, lo primero que sentí fue un profundo sentimiento de pérdida, una muy grande, porque estábamos perdiendo a un gran policía. Los aguascalentenses decimos adiós al responsable de la disminución más importante en los últimos años de la incidencia delictiva.

No podemos olvidar aquella terrible etapa, en la cual, el estado se encontraba inmerso en una ola de violencia, las ejecuciones, secuestros y extorsiones eran el pan de cada día. Aguascalientes había pasado de ser un estado tranquilo en el que esporádicamente había delitos de alto impacto, para convertirse en un estado en el que el crimen organizado operaba sin preocupaciones, lo mismo extorsionaba que realizaba levantones, sin que las autoridades hicieran algo.

Con la llegada del General, las cosas empezaron a cambiar. Primero se dio a la tarea de reestructurar la Secretaría de Seguridad Pública, depurando a varios elementos que no cumplían con los perfiles necesarios, profesionalizó y evaluó a otros tantos, y restableció el orden de mando en la dependencia.

Una vez estructurada la dependencia, procedió a combatir de manera directa los delitos de alto impacto, los resultados no se hicieron esperar, y al poco tiempo, los índices de homicidios dolosos, secuestros y extorsiones disminuyeron considerablemente.

Con el paso del tiempo, los aguascalentenses recuperamos la confianza en los policías, esa confianza que se había perdido años atrás, a causa de la corrupción.

Aguascalientes volvía a ser referente nacional en materia de seguridad, los números lo demostraban, y la ciudadanía lo constataba, esquemas novedosos como el mando único (hoy adoptado por el Presidente, como eje fundamental en la estrategia de seguridad) fueron implementados en el estado de forma exitosa durante la gestión del General al frente de la Secretaría de Seguridad Pública, por fin, los ciudadanos teníamos un cuerpo policiaco cercano, pero sobe todo capaz. Sin duda éramos la policía más fuerte y confiable del país.

A pesar de ser un estado colindante con entidades altamente golpeadas por el crimen organizado (tal es el caso de San Luis Potosí y Zacatecas), el clima de tranquilidad y seguridad continuó bajo el mando del General, mediante estrategias eficaces, pero sobre todo eficientes, los aguascalentenses, podíamos salir a las calles con la certeza de que había una policía que trabajaba por el bien de la sociedad, y en la cual se podía confiar.

El día de hoy, el General nos dice adiós, pero se va con la satisfacción de haberle cumplido a la ciudadanía, deja una secretaría bien estructurada, confiable y eficiente, pero sobre todo cercana a la gente. GRACIAS GENERAL EDDY.

Como es costumbre, les agradezco el valor de su lectura y los espero una vez más la próxima semana.

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