Marco Castillo
Agencia Reforma

MONTERREY, N.L.- Una María la marcó en el drama y su destino quedó sellado.
Cuando en los 60 surgían en Perú los grandes melodramas, junto con ellos resonaron los nombres de Ricardo Blume, Braulio Castillo, Ofelia Lazo (la inolvidable Natasha) y, por supuesto, el que más trascendió: Saby Kamalich.
La actriz falleció la noche del martes, tras problemas infecciosos; según su hija Luigina Tuccio, la actriz se durmió y ya no despertó. Tenía 78 años.
Sólo ella podía dar el toque acertado en Simplemente María, la historia clásica de la sirvienta que llega a la ciudad cargada de ilusiones y que se enamora de un galán seductor. Esta “sirvienta” triunfó, y de qué manera.
Esa fue su carta poder que le permitió mejorar en su carrera, al igual que su compatriota Blume, con el que había hecho otras historias en Perú. Además de Simplemente María, encabezaron Doña Bárbara, Cumbres Borrascosas y Corazón Herido.
Fue gracias a la cinta Elena y Raquel, que estelarizó con Hilda Aguirre y Lucy Gallardo, que comenzó a sonar en México a donde fue remitida casi de inmediato.
Saby no era una jovencita. Cerca de los 30 hizo a María y los estelares en México llegaron unos años después.
Entre sus primeras historias acá están Mi Rival, Barata de Primavera y Mi Hermana la Nena, que alternó con intervenciones en cine, donde tuvo una fuerte acogida gracias a la coproducción entre México y Argentina: Las Tres Perfectas Casadas.
Curiosamente fue María, una mujer de estrato humilde, la que le abrió las puertas al estrellato, pero en adelante, por su porte y elegancia, le asignaron personajes de una clase social más elevada.
Así le llegó el gran éxito a finales de los 70 en México, con Amor Prohibido, refrito de la primera telenovela Senda Prohibida, que estelarizó con Claudia Islas, como la amante trepadora; Ignacio López Tarso, de marido infiel, y Saby en el papel de la esposa abnegada.
En los 80 se anotó otros logros gracias a La Gloria y El Infierno, Cuando los Hijos se Van (su último estelar) y, por supuesto, Amor en Silencio, aunque seguiría en tramas como Principessa, La Casa al Final de la Calle, Yo No Creo en los Hombres, María José y Retrato de Familia.
En TV Azteca, a finales de los 90, se retiró, luego de no poder lograr la misma respuesta que en Televisa, pero con un nombre ya hecho. En esa empresa trabajó en Tres Veces Sofía, La Duda, Secretos del Alma y Mujer Comprada, alternando esto siempre con el teatro, otra de sus grandes pasiones.
Como actriz vivió siempre para el melodrama, creó personajes entrañables y marcó un hito en pantalla con aquella María que la volvió simplemente… inolvidable.