Uno de los monitores más avanzados del mundo, cuya función, entre otras, es analizar si infartados presentan arritmia, una de las principales causas de muerte en éstos, forma parte del equipo de una de las nuevas torres quirúrgicas del Hospital General de México, que alberga los servicios de cardiología, angiología y neumología.
Además, la integración de todas las áreas de cardiología en esta nueva torre ha permitido poner en marcha el código infarto, y con ello atender con oportunidad a estos pacientes.
Mientras en un hospital privado hay que desembolsar hasta medio millón para recibir tratamiento de infarto agudo al miocardio. En este hospital el costo es de 50 mil pesos, pero esto depende de la situación económica de los pacientes, a quienes se les realiza estudio socioeconómico.
La torre no sólo cuenta con equipo de vanguardia para tratar las enfermedades cardiovasculares, sino también males que deben ser tratados por neumólogos y alergólogos.
Un tanque, en cuyo interior está instalada una caminadora que permite hacer caminata o correr para la rehabilitación de deportistas o atletas de alto rendimiento con secuelas debido al sobreuso del cuerpo, la cual, además, expulsa un chorro de agua para dar masaje, compone el equipo de la torre quirúrgica de rehabilitación física, audiología y foniatría y alergia.
Se trata de una piscina de marcha con plataforma. El costo por sesión en una institución privada es de alrededor de mil pesos, y los pacientes llegan a requerir de cinco a 10. En este hospital el costo por su uso es 170 pesos.