En este paradisíaco estado sobra que hacer. Hacia cualquier punto cardinal al que decida dirigirse, el viajero hallará rincones que invitan a no quedarse quieto e inspiran a darles la vuelta a los lugares turísticos comunes.
Más vale resistir a la tentación de descansar en esa mecedora o en aquella hamaca que hay en el patio de alguna hacienda. Esta vez, la intención es dejar fluir toda la adrenalina en tierras mayas.
Con 16 zonas arqueológicas, 76 cenotes y 6 grutas abiertas al turismo, según cifras de la Secretaría de Fomento Turístico de Yucatán, la invitación está dada: lanzarse a la aventura a través de manglares, la selva y muy cerca del mar.
Partiendo siempre desde Mérida, y pensando en quienes tienen la oportunidad de escaparse de la capital o extender su viaje de negocios, aquí presentamos algunas propuestas para entrar en calor.
Con rumbo hacia el oeste -a poco más de 100 kilómetros de distancia por la carretera federal 281- se encuentra la Reserva de la Biósfera Ría Celestún, cuyo principal atractivo es avistar a los famosos flamencos.
Para admirarlos de cerca, hay que navegar a bordo de una lancha de motor y contar con mucha suerte para que éstos vuelen cerca o incluso por encima.
Dirigiéndose hacia el este -a casi 175 kilómetros por la carretera 180- está la antigua ciudad maya de Ek Balam, en donde el reto mayor se presenta al tener que subir la inclinada escalinata de 32 metros de la Acrópolis.
Este esfuerzo es apenas el principio.
A escaso kilómetro y medio de distancia se localiza X’canché, un cenote al que se llega en bicicleta. Descender a rapel, deslizarse en una tirolesa y lanzarse desde una plataforma para tomar un refrescante baño son parte de las actividades ecoturísticas.
Con tanto ajetreo, el hambre acechará, pero Yucatán está armado con sopa de lima, panuchos, papadzules, salbutes, empanadas de chaya, queso relleno, poc chuc y huevos motuleños, por mencionar sólo parte de la gastronomía tradicional.
Aquí hay decenas de opciones para saciar hasta al más exigente.
Para estirar los músculos, ya de regreso en la capital yucateca, lo mejor es dar un paseo por su Centro Histórico.
La Plaza Grande, los parques de Santa Lucía o de Santiago, la Calle 60 y el Paseo Montejo dan más motivos para irse a la cama mucho más tarde.
Así, el calor de Mérida no será el único que haga que la respiración sea profunda en los viajeros.

GUÍA PRÁCTICA
CÓMO LLEGAR
Desde Guadalajara, Aeroméxico vuela diariamente a Mérida con escala en la CDMX.

Aeroméxico estrenó este mes una ruta sin escalas entre Monterrey y Mérida; opera cuatro veces por semana: lunes, jueves, viernes y domingo.

CUÁNDO IR
Mérida se distingue por su temperatura siempre cálida. Sin embargo, en primavera y verano hay que prepararse para temperaturas superiores a los 35 grados.

DÓNDE DORMIR
Presidente Intercontinental Villa Mercedes Mérida. Este alojamiento cuenta con 127 habitaciones dentro de una antigua casona del siglo pasado. Su ubicación no puede ser mejor: a una calle de Paseo Montejo y a escasos metros del Centro Internacional de Congresos de Yucatán, que está pronto a inaugurarse.

MÁS INFORMACIÓN
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