Uno de los aspectos que dejó con mayor sabor amargo en el debut de Necaxa dentro del Apertura 2019 ante Cruz Azul fue la poca generación ofensiva que tuvo el equipo durante los 90 minutos. El juego fue denso, con poca claridad, mucha pelea en medio campo y casi sin llegadas, sobre todo del cuadro de Guillermo Vázquez que denotó lo que se venía previendo desde antes del encuentro, el poco conocimiento de los jugadores en ataque. Los refuerzos Mauro Quiroga, Juan Delgado y Maximiliano Salas se vieron fuera de ritmo, con poca participación y coordinación al momento de querer generar peligro en el arco rival.
Aún quedan varios días de preparación de cara el partido ante Pumas, por lo que Vázquez tendrá la oportunidad de trabajar con los nuevos delanteros albirrojos que tienen que tomar ritmo rápidamente si es que quieren estar peleando por la Liguilla, las primeras jornadas son vitales para no quedarse atrás en la clasificación general. De los tres extranjeros el que tuvo mayor participación fue Quiroga, quien sirvió como poste para los compañeros bajando pelotas ante la defensa cementera, tanto Delgado como Salas estuvieron moviéndose por todos lados tratando de conectar con la pelota sin tener gran éxito. Maxi Salas fue el que tuvo la más clara en dos ocasiones, primero al llevarse a dos defensivos para casi anotar si no es derribado por un defensor contrario, en el penal el argentino cobró pésimamente mandando su disparo por encima del marco, esto le costó el abucheo de una parte de la afición.
El torneo anterior fue de grandes frutos ofensivos para Necaxa anotando 32 goles, siendo la cuarta mejor ofensiva del torneo. Esa fue una de las claves para que los Rayos terminaran dentro de los ocho primeros acabando con la sequía de Liguillas, si quieren repetir este logro, tanto los nuevos extranjeros como los jugadores que ya estaban en el plantel tendrán que mejorar la creación de oportunidades de gol ostensiblemente de cara a la segunda jornada del campeonato.