Salvador Rodríguez López

Dispuestas a defender a toda costa que en Aguascalientes no hay problemas de criminalidad, autoridades de distintos niveles encuentran respuesta rápida a las causas que provocan un suceso de alto impacto, al asegurar que se debió a cuestiones familiares, de rencillas entre vecinos o conocidos o por deudas.
Ante la inmediatez de informar sobre lo ocurrido, los medios aceptan los datos que les suministran en el mismo lugar y o por un comunicado que se elabora sobre la marcha, y si en las siguientes 24 o 48 horas perdió interés la noticia se queda con las primeras referencias, no obstante las interrogantes que surgen cuando el asesinato tiene visos de haber sido cometido por profesionales del crimen.
Cuando no hay forma de desviar la atención se imputa al fallecido ser integrante de un cártel y que cayó por la disputa que existe entre las bandas, como una forma de que la sociedad dé por descontado que no podía haber otro final que ese tipo de muerte, sin que se profundice sobre las verdaderas causas y menos puede esperarse que lleguen a aprehender a los ejecutores materiales y al autor intelectual.
Pese a que esta entidad registra un número mínimo de homicidios dolosos (28 en diez meses, según Semáforo Delictivo) y que está muy lejos de lo que ocurre en otras partes, donde la cifra es escalofriante, de cualquier manera debería ser un llamado de alerta en los tres niveles de gobierno y la sociedad en su conjunto, para adoptar las acciones necesarias y evitar que la “operación cucaracha” se extienda a este lugar.
Al ser limítrofe con Jalisco, con 417 asesinatos; Zacatecas, 368 y San Luis Potosí, 247, y muy cerca de Guanajuato, con mil 466 que lo ubica en tercer lugar nacional, no es descabellado considerar que si la situación los empuja a salir de su madriguera lo más natural es buscar refugio en donde puedan seguir operando.
Mucho se habla que el “blindaje” que hay en el estado es suficiente para evitar que se produzca el ingreso de indeseables, sin embargo los cárteles tienen presencia aquí y se mueven de acuerdo a sus intereses, asomando la cabeza con el secuestro de un distribuidor o narcomenudista, a lo que eufemísticamente se le califica como “levantón” y que por regla general aparece muerto y con un escrito encima, una especie de huella de quien llevó a cabo la acción.
Para esconder lo que acontece, como una manera de demostrar que en esta entidad no hay de que preocuparse, se insiste que todo se debe a disputas entre narcotraficantes, sin embargo, hay incidentes que motivan a considerar que basta quitarle el revestimiento para que aflore el cieno.
De la misma manera, cuando alguien ajeno a ese tipo de pandillas fallece en condiciones deplorables, la opinión pública no llega a saber si recibió amenazas, si era objeto de una extorsión o por negarse a pagar “derecho de piso”, simplemente se le echa tierra al asunto, en lugar de ventilar las verdaderas causas para que la comunidad en su conjunto esté prevenida.
La inseguridad que se vive – y que se rechaza agudamente –, tiene su raíz en fallas en la estrategia, por lo que los ciudadanos no pueden gozar a plenitud del derecho que les asiste de vivir sin sobresaltos y aún más lamentable, en que sólo unos pocos casos son resueltos, por lo que la percepción social es que es muy alta la impunidad.

EXIGEN JUSTICIA
Aunque no es nueva la denuncia que presentaron los ganaderos, de que hay carnicerías en las que se vende producto robado, vuelve a cobrar relevancia por la acusación que hacen de que la Fiscalía General del Estado y las corporaciones policíacas se hacen que la Virgen les habla.
Juan Pablo Franco Díaz, presidente de la Unión Ganadera Regional de Aguascalientes (UGRA), dijo que han detectado cinco carnicerías en donde comercializan carne que puede ser de los animales que les hurtan y que aún cuando es difícil que ellos puedan comprobar la procedencia hay otras formas de hacerlo.
Puede seguirse el mismo esquema que utiliza el gobierno federal para descubrir a donde va a parar la gasolina que hurtan los huachicoleros, al solicitar a los expendedores de combustible que demuestren documentalmente la compra que hacen a Petróleos Mexicanos (Pemex). Si tienen un volumen superior al que han comprado tienen que informar en dónde lo adquirieron y quién se los vendió. Es la forma como se ha empezado a combatir este flagelo que tanto afecta a la economía nacional.
En las mismas condiciones puede hacerse en las carnicerías, ya que el producto que tienen debe estar respaldado con facturas y si no las tienen hay que investigar cómo llegó a ellos. Una primera pista que han encontrado en ese tipo de negocios, algunos en Calvillito y otros en Aguascalientes y Jesús María, es que venden el kilogramo a precios más bajos que las demás, lo que no tiene otra explicación que el abigeato sigue vigente.
Aunque suponen que hay rastros clandestinos, es posible que los ladrones destacen los animales en los mismos potreros, por lo que basta un vehículo para trasladar la carne a los lugares planeados.
Otro problema que puede darse es que los roba-ganado mezclen carne de reses sanas con alguna enferma, lo que pone en alto riesgo a los consumidores, que aún cuando se benefician con adquirirla a un mejor precio pueden ser víctimas de enfermedades.
Lo que exige la UGRA es que la Fiscalía intervenga, al fin que ya tiene avanzada la investigación con la ubicación de la carnicerías sospechosas que han descubierto los propios ganaderos, al mismo tiempo que las corporaciones policíacas detengan los vehículos que trasladan el producto para conocer su procedencia. Sólo así, cerrando la pinza, se puede desalentar este ilícito que tanto daño causa a los propietarios.
Por otra parte, en relación con la venta de ganado vía internet, Juan Pablo Franco estableció que no funciona en Aguascalientes. Han vivido experiencias que los alejan de este método, ya que luego de concertar el negocio vienen de otras partes del país, por lo que en principio llegan a un precio, luego lo reducen y terminan por ofrecer cualquier cosa, “por esta razón se ha optado por no aceptar ninguna operación en línea digital. Es un hecho que nadie compra si no ve físicamente a los animales”.
Pues ahí tiene un “torito” la Fiscalía y las direcciones de seguridad de los once municipios, que si cumplen el mismo diseño de Pemex contra los huachicoleros, podrán eliminar esta plaga, herencia desde tiempos de la Colonia que ha logrado sobrevivir gracias que ha habido quien compra la mercancía.

AHÍ TE VIENE MARTÍN
Las arcas del ayuntamiento de El Llano se encuentran vacías por lo que se requiere de mayor apoyo, señaló el alcalde Ramiro Salas Pizaña. Los 98 millones de pesos previstos para el presente año se agotaron aún cuando es mucho lo que necesitan las 156 comunidades, por lo tanto requiere que para 2018 se autorice un gasto mayor, no obstante no se hace muchas ilusiones en virtud de los recortes programados por la Secretaría de Hacienda para todo el país y más ahora en que crecerá la demanda con las zonas damnificadas por los terremotos y huracanes. Más allá de que en El Llano ya se gastaron el dinero, cada año es costumbre que para estas fechas algunos presidentes municipales empiecen la campaña de “sensibilización” con el gobierno del estado, para que les autorice un adelanto a las participaciones del próximo ciclo y de esta manera pagar el aguinaldo al personal, aún cuando es un recurso que no debieron utilizar ya que desde que presentan el proyecto de presupuesto lo tienen subrayado.