Masajes linfáticos no son remedio contra la obesidad. José de Jesús Chávez Martínez, presidente del Colegio de Gastroenterología, indicó que estos tratamientos aceleran los procesos de purificación del cuerpo humano, pero no resuelven el problema de la obesidad ni sustituyen las acciones para reducir peso de una forma sana, como son la actividad física, dieta adecuada y salud mental.
Comentó que lo recomendable es que antes de someterse a un masaje linfático, se apliquen los tres pilares del tratamiento integral del sobrepeso y obesidad, pues es imposible que sólo con masajes se puedan obtener resultados deseados por una persona con problemas de peso.
Chávez Martínez apuntó que este tipo de masajes sí tienen beneficios, pues está comprobado científicamente que ayudan a mejorar la eliminación de líquidos retenidos, así como sustancias tóxicas y detritus celulares, sin embargo, en lo que se refiere a la obesidad, únicamente se le puede considerar como un coadyuvante, pero sin ser el único método para reducción de peso.
Detalló que el masaje de drenaje linfático consiste en estimular la circulación de la linfa para acelerar el proceso natural de depuración, lo que ayuda de forma considerable al cuerpo humano en el proceso de recuperación; además, proporciona una sensación muy agradable de relajación y actúa directamente sobre el sistema linfático, favoreciendo la eliminación de líquido retenido en la zona. En ocasiones, se recomienda luego de alguna cirugía, ya que ayuda a reabsorber la inflamación.
Para concluir, el presidente del Colegio de Gastroenterología explicó que el sistema linfático es el conjunto de capilares, vasos, conductos, órganos y ganglios linfáticos que forman parte del entramado o red por donde circula la linfa.