Cuanta verdad tienen quienes afirman que la vida es un instante en el tiempo. Se cumplen 50 años de la fundación del Instituto Tecnológico de Aguascalientes (ITA), que en sus orígenes fue Instituto Regional por lo que se le conoció como ITRA. La mañana del 17 de septiembre de 1967 tuvo lugar la ceremonia para darle la bienvenida al primer plantel de educación superior en el estado, que presidió el gobernador Enrique Olivares Santana, quien fue su principal impulsor, acompañado del presidente municipal Juan Morales Morales, el ingeniero José Luis Hernández Osuna, su primer director y el subdirector ingeniero José Luis Castañeda Martínez. El primer secretario general de la sección sindical fue el ingeniero Miguel Gámez Medina  Los tres ingenieros fueron hasta la víspera profesores en la Secundaria 70, hoy Secundaria Técnica Número Uno y parte del profesorado tuvo la misma procedencia, encargándose de sembrar la semilla de lo que hoy, a medio siglo de distancia, es una institución de notorio prestigio. Los empresarios de mayor renombre de la localidad hicieron aportaciones para que se lograra el objetivo, lo mismo que miembros del ejido Ojocaliente, al donar parte de sus tierras en las que se creó el Tecnológico. La Rondalla de la Casa de la Cultura amenizó el acto inaugural y como anécdota queda lo que hizo uno de los alumnos, quien al verla llegar gritó “Ya llegaron los mariachis”, lo que de inmediato fue reprendido por Hernández Osuna, hombre de carácter recio y gracias a ello le dio orden y destino a la institución en los tres años y medio que estuvo al frente.

 

AMENAZAS DE SALIVA

Que esta vez sí va en serio, por lo que los concesionarios del transporte urbano mejoran el servicio o se les aparecerá el “coco”, fue el amago que recibieron de un alto funcionario del gobierno del estado que imprevistamente  se presentó en las oficinas de ATUSA.

Curados de espanto prometieron y se comprometieron que harán todo lo que esté de su parte para elevar las condiciones en que trabajan las unidades, aunque dejaron en claro que esto no será de la noche a la mañana sino que tardará en que se vean los primeros resultados.

Es el juego del sube y baja en que participan ambas partes desde hace varias décadas, que entre carcajada y carcajada doran la píldora a los usuarios, quienes por necesidad deben utilizar todos los días los autobuses.

La verdad es que nunca ha habido seriedad de la oficina gubernamental para vigilar que la Alianza de Transportistas Urbanos y Suburbanos de Aguascalientes (ATUSA) cumpla con lo que dispone la ley. Cada sexenio es la misma cantaleta sin que se avizore una solución a corto plazo. La intimidación de que “se soluciona o habrá sanciones” es una llamarada de petate, una bravata que no intimida porque se hace sobre valores entendidos.

Son más de 400 mil personas que utilizan diariamente en este servicio, que pagan 7.50 en cada viaje, monto más que suficiente para tener una mejor atención, pero más que resistencia a cumplir, lo que sucede es que al no haber presión ni castigos hacen como que van a obedecer y asunto arreglado.

La única voz que hay para exigir mejoras viene del Sindicato de Trabajadores del Autotransporte Urbano, al señalar su dirigente Roberto Mora Márquez que la presunta modernización no debe quedar en la renovación de los carros, sino hay que ir por un cambio de fondo. Además de los créditos para la compra de nuevos vehículos debe haber un estudio para la reubicación de las paradas y la modificación de las rutas.

Al respecto, es necesario que – de llegar a hacerse – primero se consulte a los usuarios para determinar dónde deben estar los paraderos y qué recorridos tiene que haber en cada ruta, porque hacerlo al estilo burocrático es hacer como hacen y sólo se hacen.

Un punto que hasta ahora han evadido los concesionarios es ampliar el número de camiones, ya que hasta la fecha son 697, que es el mismo de hace 30 años. Es algo que debería hacerse periódicamente, conforme crezca la mancha urbana y el área metropolitana, ya que resulta totalmente fuera de orden ampliar las rutas para incluir las nuevas colonias, propiciando que el arribo a los paraderos sea mayor la tardanza, llegando a ser de 30 a 45 minutos y que los pasajeros vayan apretujados. (¿Acaso no es competencia de Protección Civil Estatal y Municipal intervenir como medida de precaución?).

Aunque de vez en cuando algún funcionario sale a decir que hay equis número de camiones que rebasaron su vida útil (de 10 años en el servicio, de acuerdo al Código Urbano), en la práctica no pasa de ser palabras huecas, ya que no se les retira de circulación, por lo que los propietarios actúan socarronamente hasta que “revienta” el motor y es cuando proceden a la compra de otro.

La solución está en crear lo que se conoce como “hoja de ruta”, que no es otra cosa que fijar plazos para remediar lo que tiene que hacerse, y ante todo que vaya acompañado por una “carta-compromiso” del o los servidores públicos que se encarguen de hacer cumplir esa labor, que si no se concreta en el tiempo estipulado presenten su renuncia. Sólo así podrá haber algo de certeza en que habrá un cambio real.

FRENO AL ALCOHOLISMO

Tuvo que ser una dependencia federal la que le pusiera el cascabel al gato, al determinar que las promociones que hacen los negocios para la venta de bebidas embriagantes violan el reglamento en materia de publicidad, por lo que habrá multa hasta por 25 mil pesos a quien se sorprenda en esta actividad.

Por una tradición muy arraigada en restaurantes, cantinas y “antros” se tiene la “hora feliz”, que consiste en consumir dos bebidas y pagar sólo una, lo mismo que las barras libres, la hora para las damas, para las parejas, del amigo y hasta competencias para ver quien es más “fregón”, siempre con el afán de lograr más consumo.

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) hizo efectivo el reglamento que hay sobre el particular, de lo que comunicó a sus compañeros Santiago Muñoz Romo, presidente de la Cámara de la Industria Restaurantera y de Alimentos Condimentados, con la finalidad de que supriman ese tipo de invitaciones.

De las visitas que ha realizado personal de dicho organismo, el efecto ha sido avisos a seis empresas de una posible acción si continúan con ese esquema publicitario y sólo una fue multada con 6 mil pesos por no hacer caso a la orden.

En lo que resta del año se considera como una temporada de venta alta, por lo que era común que cada bar o restaurante llevara a cabo promociones para atraer a la clientela, pero con las disposiciones de la Cofepris ya no podrán hacerlo.

El propósito de ese reglamento es evitar los excesos en el consumo, ya que de la “hora feliz” se pasa a la embriaguez, que muchas veces se convierte en una pendiente que no se puede eludir, principalmente entre los jóvenes, que son más propensos a ser presas de los anuncios que se hacen.

Si esa labor que lleva a cabo la dependencia federal se acompañara con medidas efectivas a cargo de las autoridades municipales, habría una reducción considerable en el empleo que hay de las bebidas alcohólicas. Lo que ha hecho en lo que va del año es permitir la ampliación de horario a antros, bares y cantinas, por lo que varios lugares que con todo y ampliación deberían cerrar a las tres de la mañana, lo hacen hasta las cinco, seis o siete, por lo que es común observar a las puertas de esos lugares grupos de parroquianos, sin que exista al menos una reconvención.

 

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