Carlos Reyes Sahagún
 Cronista del municipio de Aguascalientes

El pasado 13 de mayo se cumplieron 50 años de que fuera puesta en servicio la Central Camionera de Aguascalientes, que concentró en un solo lugar a las empresas transportistas de pasajeros que pasaban por Aguascalientes, hasta entonces diseminadas en lo que antes era el centro de la ciudad. Los camiones de Los Altos, por ejemplo, hacían parada en la avenida Madero, muy cerca del Sindicato Ferrocarrilero.
De seguro esta zona debió ser entonces muy popular, porque en 1946 los comerciantes de las inmediaciones se quejaron de que pululaban los vagos que se dedicaban a molestar a quienes pasaban por ahí, al pasaje, “sin guardar consideraciones para las damas y los niños”, aparte de “entregarse a perniciosas costumbres … Carentes de responsabilidad y decencia, cometen desmanes y abusos como son los de insultar y pegar a los pequeñuelos que se ponen al alcance de la terminal que han escogido para teatro de sus fechorías” (El Sol del Centro, 15 de enero de 1946).
Otra empresa, de la que no tengo memoria, era una Cooperativa de Transportes Rutas Centrales, y sólo sé que en octubre de ese mismo año solicitó permiso para cambiar sus oficinas de la calle Juan de Montoro a las de Guadalupe. De lo que sí me acuerdo es que los Autobuses Estrella Blanca tenían una pequeña terminal en la avenida 5 de Mayo, muy cerca del Cine Rex y del Jardín de Zaragoza, a donde se cambiaron en diciembre de 1946, pero antes de esto se llamaban Transportes Nacionales del Centro Estrella Blanca. Formaban una cooperativa y tenían una corrida “directa” a México, que salía del Hotel Imperial. El entrecomillado en directa va porque el autobús paraba en Encarnación, Lagos, León, Silao, Irapuato, Celaya, Querétaro, San Juan del Río y Huichapan, esta última del estado de Hidalgo. La salida era a las siete de la mañana, y lástima que el anuncio no informe de la hora de llegada, pero me imagino que el viaje debió durar por lo menos unas 10 horas. Quienes andamos más allá de los 50 recordamos los autobuses que carecían de baño, por lo que un viaje a México requería esporádicas paradas, y más si los viajeros eran personas mayores. Además había que considerar las carretera a México, que hasta hace unos 30 años era de dos carriles. Como se recordará, la autopista Aguascalientes-León se construyó a fines de los años ochenta, de tal forma que durante muchos años la autopista –de cuatro carriles- comenzaba en Irapuato.
Pero volviendo al tema que me ocupa, habría que agregar que en verdad la edificación de la Central Camionera era una obra urgente. Todavía en una fecha tan tardía como agosto de 1966, cuando la terminal estaba en construcción y faltaba menos de un año para su puesta en servicio, una persona se quejaba en la sección Voces del público de El Sol del Centro, de la anarquía que reinaba en este tema. La nota apareció el 2 de agosto de 1966, y la persona se quejaba, “dice que lo desalentó el hecho de que las cercanías de la Plaza Principal estén abarrotadas de transportes foráneos, cuyas terminales contribuyen para que el centro de la ciudad esté convertido en forma permanente en un basurero.
También expresa que es criticable el hecho de que algunas personas hayan convertido en letrinas, algunos lugares exteriores de la Catedral, y que en la Plaza abunden las bolerías, punto de reunión de vagos y desocupados. Finalmente se pronuncia contra la presencia de los pájaros, que en la época de invierno, forman su hogar en los árboles de la plaza”.
Bueno. Nomás le faltó quejarse de que el cielo fuera de color azul. En fin, pero esto que se afirma de que la plaza estuviera “abarrotada de transportes foráneos” iba por los Ómnibus de México, que estaban en la esquina de República y Plaza de Armas, donde ahora está el tejabán de las jacarandas. También me acuerdo que había otra terminal de autobuses en José María Chávez, frente a Palacio de Gobierno ahí nomás, pasando el hotel que está en la esquina, pero no recuerdo a qué compañía pertenecía.
En fin. Supongo que me equivoco, y muy probablemente así será, si le digo que la idea más antigua para la construcción de una central camionera data de la época en que fue presidente municipal el señor Gilberto López Velarde, alcalde de Aguascalientes en el segundo trienio de la administración estatal del ingeniero Luis Ortega Douglas, es decir, entre 1960 y 1962.
Precisamente el 1 de enero de 1960, al asumir el cargo de primer regidor, anunció su intención de que su administración dotara a Aguascalientes de esta obra de infraestructura. Dijo entonces que esta sería una “gran central camionera, que venga a terminar con el mal espectáculo que a diario y a todas horas del día y de la noche dan las principales calles de la ciudad, los camiones de pasajeros foráneos, lo que al mismo tiempo constituye un grave peligro para la seguridad pública”. (El Heraldo de Aguascalientes, 2 de enero de 1960).
Como puede verse, esta percepción no dista mucho de la citada líneas arriba, aunque ambas están separadas en el tiempo más de seis años, por lo que algo de cierto debe haber habido en ello. Sin embargo, tal y como se verá en la próxima entrega sobre este tema, el asunto estaba entonces todavía muy verde. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).