Carlos Reyes Sahagún / Cronista del Municipio de Aguascalientes

La semana pasada compartí con usted, aplaudido lector, alguna información en torno a la situación del transporte foráneo en Aguascalientes antes de la inauguración de la Central Camionera, ocurrida en mayo de 1967, y en particular de los Ómnibus de México y la Unión de Permisionarios del Centro.

A raíz de la entrega anterior, el señor Richard Ruiz comentó en la página de Facebook de este diario, que el 17 de marzo pasado se cumplieron 70 años de haberse fundado la empresa Ómnibus de México, por parte del señor Guadalupe López Velarde, y que durante muchos años esta empresa eminentemente aguascalentense se presentó ante el público como orgullosamente “fundada y operada por mexicanos”. Me atrevería a decir que el señor Ruiz, como yo, lamentó que la empresa fuera vendida, porque de esta forma un negocio aguascalentense importante salió de la ciudad; sus decisiones migraron a otro lugar.

Sobre los Permisionarios del Centro me acuerdo del gentío en su terminal de la calle de Gorostiza, los campesinos con pantalón de pechera de mezclilla gruesa, sombrero ancho, las mujeres de falda larga, ocultas las cabezas en rebozos de bolita; los camiones azules con blanco entrando al lugar, dando tumbos como si desafiaran un mar tormentoso, por lo irregular del terreno, autobuses con una escalera que nacía en la defensa trasera y que permitía acceder al techo, en donde se colocaban bultos, cajas, jaulas…

Pero hay cosas de las que no me acuerdo, y que más bien leí en diarios antiguos. Fue así como me enteré que la antigua sede de esta unión de permisionarios era la ex cancha Juárez. Y aquí es donde me meto en honduras, porque los diarios no informan donde estaba la mentada cancha. Se me figura que era algo tan obvio que ni necesidad había de aclararlo, como si dijéramos que el templo del San José está en la esquina de Hidalgo y Primo Verdad, o que el panteón Jardines Eternos está en Avenida Aguascalientes poniente; así de obvio.

A partir de una asociación de otros datos concluí que la cancha Juárez estaba donde hoy se encuentra el mercado del mismo nombre. Lo sé porque el 2 de abril de 1956 se publicó en El Sol del Centro una nota en la que se anunciaba que en esa fecha comenzaría el arreglo de la ex cancha, para convertirla en mercado y dar cabida a 100 comerciantes en pequeño, aunque como suele ocurrir con una desgraciada frecuencia, un año después las obras ni siquiera se habían iniciado. En efecto, El Sol del Centro del 27 de septiembre de 1957, al anunciar el regreso a la titularidad de la dirección de obras públicas municipales del ingeniero Gustavo Talamantes Ponce, este informó que estaban por iniciar las obras del mercado de la ex cancha Juárez.

Por cierto que la ausencia del profesionista de la construcción se debió a enfermedad, y aquí, de manera por demás arbitraria, aprovecho el viaje para presumirle que era mi tío, político, pero era mi tío, gracias a haberse matrimoniado con una hermana de mi padre. Para su desgracia y la mía, fue él quien me ofreció el primer atisbo de la muerte.

En fin. A propósito de este tema de la Cancha Juárez, el 17 de mayo de 1945 El Sol del Centro publicó una nota que daba cuenta de que la Cancha Juárez, en ese momento terminal de camiones foráneos, sería objeto de reparaciones, debido al número de hoyancos que había en su superficie, provocados por el lavado de los autobuses, que ocasionaba que las aguas se estancaran.

El hecho es que finalmente se hicieron las gestiones correspondientes y se construyó la Central Camionera, hoy Terminal de Autobuses, y se inauguró el 13 de mayo de 1967.

51 años después y una buena remodelación, ya se habla de retirarla de ese lugar para instalarla más lejos, esto porque, en mi inútil opinión, perdió una de las cualidades que en su momento la hicieron viable: el hecho de estar fuera de la ciudad. Hoy en día, usted lo sabe, esto ya no es así. Y ahora, dado este desaforado crecimiento urbano, ya no sólo se habla de construir esta instalación en otro lugar, sino de edificar varias, por lo menos dos, en el norte y en el sur. Total, que la ciudad crezca hasta reventar.

Concluyo ahora con este tema; ya termino. Meses después de la inauguración del nuevo establecimiento, el 16 de septiembre de 1967, al leer su quinto informe de gobierno -¿por qué se dirá rendir?-, el gobernador Enrique Olivares Santana dijo que la Central Camionera “es incuestionablemente por sus condiciones de funcionalidad, una de las mejores que se han construido hasta la fecha en la República.

Además de su trascendencia por la solución que ofrece al creciente tránsito de vehículos en las calles de la ciudad, esta obra tiene la importancia de haber sido construida y operada por la iniciativa privada, a la que el Gobierno del Estado brindó la oportunidad de ejecutarla siguiendo la tónica de no desplazar al sector privado cuando acude con criterio de eficacia a resolver problemas de interés público”. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a [email protected]).