David Reynoso Rivera Río

El pasado 22 de octubre, conmemoramos el 443 aniversario de la fundación de nuestra hermosa ciudad. Lo anterior, derivado de que, en la aludida fecha, pero del año de 1575, se fundó la entonces denominada Villa de Nuestra Señora de la Asunción de las Aguas Calientes, ya que Jerónimo de Orozco en su carácter de presidente de la Audiencia de la Nueva Galicia, firmó por gracia del Rey Felipe II, la cédula que habilitó el establecimiento de una Villa en el territorio.

Aguascalientes representa una ciudad que, a pesar de crecer exponencialmente en los últimos años, jamás se ha alejado de su esencia que la caracteriza por ser una ciudad con don de gente. Aguascalientes es una ciudad que ha permitido potencializar la economía y abrir los ojos de manera internacional, sin perder su calidez y buen trato que distingue a un numeroso grupo de empresarios locales que han consolidado esos negocios familiares por decenas de años y han sido artífices de la transformación en diversos puntos como lo es la Exedra, el Jardín de San Marcos, el Parían o los primeros centros comerciales.

Hablar de Aguascalientes siempre resulta emocionante y llena de orgullo poder presumir que la gente buena de nuestra ciudad procura y se preocupa por mantener la ciudad bella y limpia; aunque debo reconocer que aún y cuando se difunden distinciones internacionales, en la última década nuestros estándares de limpieza en las calles han dejado de ser lo que eran antes. Más allá de los partidos políticos que han transcurrido por el hermoso palacio municipal, desde hace más de 30 años se toman buenas decisiones con buenas administraciones en las que sin perder la esencia de Ayuntamiento y comprendiendo a cabalidad sus atribuciones, se tomaban las buenas decisiones que hoy nos hacen ser una gran ciudad. Nuestros cuatro barrios forman parte del trazado principal de la ciudad y hoy siguen vigentes, contamos con una gran variedad gastronómica y cientos de preciosas fincas que nos permiten regresar al tiempo e imaginar la belleza de nuestra ciudad.

A unos cuantos meses de vernos inmersos en un proceso electoral en el que se decidirá el rumbo a seguir en nuestra ciudad a través de la renovación de la Presidencia Municipal y su cabildo, me permito exhortar a todos los interesados en contender por la misma, para que realicen una profunda reflexión al momento de decidir postularse como alcaldes. De manera que comprendan lo que significa ser un alcalde y/o formar parte del cabildo.

Nuestra esencia como ciudad, no debe recaer en festejar suntuosamente o malgastar el dinero público con conciertos exuberantes que no representan lo que a base de esfuerzo y trabajo han logrado nuestros antepasados a lo largo del tiempo, sino que nuestra esencia como ciudad debe recaer en potencializar y buscar consolidar el apoyo a la gente, la calidez humana, la limpieza, el buen orden vial y muchas otras cosas más en las que se cuenta con atribuciones.

Como aguascalentenses sintámonos orgullosos de 443 años de historia y propongamos sentirnos orgullosos de 443 años más, en los que con amor y dedicación continuemos disfrutando la belleza y nobleza de una ciudad relativamente chica en cuanto a extensión y población, pero dotada de un gran corazón y con un enorme potencial.

Correo: davidreynoso40@hotmail.com

Twitter: @davidrrr