Noé García Gómez

Estamos a unos cuantos días de iniciar un nuevo año, y como todo ciclo es la oportunidad de reflexionar y hacer un balance de lo que nos deja el año que concluye, teniendo el resultado, lo siguiente es establecernos objetivos y metas, que tengan líneas de acción para llevarlas a cabo y obtener el resultado deseado. Cada uno de los ciudadanos que habitamos este país, tenemos una obligación cívica de hacer dicho balance en cuanto a la situación política de nuestra República, además de buscar lo que está en nuestras manos para poder cambiar y mejorar las cosas; principalmente porque el próximo año se elegirá presidente de la República y se renovará el Congreso de la Unión.
Podremos coincidir que este 2017 fue un año difícil, complicado y crítica la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y sus constantes amenazas contra nuestro país, la construcción del muro fronterizo y la cancelación del Tratado de Libre Comercio; en nuestro país se han generado niveles alarmantes de inflación; el alza a los precios de los energéticos, principalmente el Gas LP y la Gasolina; la creciente ola de inseguridad, que pareciera es impulsada por la impunidad; la depreciación del peso, etcétera; de lo anterior todos los partidos por acción u omisión, en mayor o menor medida, han contribuido, pocos, poquísimos políticos se salvan.
Albert Einstein decía: “Es una locura hacer la misma cosa una y otra vez, esperando obtener resultados diferentes. Si buscas resultados distintos, no hagas lo mismo”. Ejemplifica perfectamente el reto que tenemos el 2018, no esperemos resultados distintos si cívica y electoralmente hacemos lo mismo, a) No vamos a votar, b) Vamos a votar y lo hacemos por los mismos de siempre c) No analizamos y contrastamos currículos, equipos, trayectorias y proyectos.
¿Qué podemos esperar del 2018? Algunas personas presagian un complicado año venidero en materia económica y política, aquí desgloso el análisis.
1.- En materia económica, por la reforma fiscal estadounidense, que da mayores incentivos a las empresas para que inviertan en aquel país y abandonen economías como la mexicana; también por las nuevas condiciones en que quedará (si es que queda) el TLC; y sumémosle el incremento de la paridad peso-dólar; y finalmente se espera una inflación del 6% cuando menos.
2.- En lo político, no pinta mucho mejor. El bajo nivel del debate en las campañas, el poco interés por difundir propuestas, y la polarización, guerra sucia, calumnias y ataques hará que se la población repita una sectorización parecida a la del 2006. Esto no generará las condiciones ideales para que, gane quien gane la presidencia, pueda desarrollar un proyecto político mínimo en beneficio del país. Los que pierdan buscarán revancha, y no importa si detienen el desarrollo de la nación, todo con tal de recuperar puntos porcentuales en el siguiente proceso electoral.
No es mi intención alarmarlo, sólo quiero que seamos conscientes y tomemos las medidas que creamos oportunas.
Quiero terminar, aprovechando este espacio para agradecer a los que dedican algo de su valioso tiempo para leer esta columna, y una mención especial a los que envían o han enviado comentarios. Gracias a todos y que el 2018 esté lleno de paz, participación, salud, democracia, éxito, afecto, solidaridad, empleo y ese sentimiento que podemos llamar amor.
Twitter: @noeg2