Por Jesús Alejandro Aizpuru Zacarias.

Para muchos, el año 2014 sería el año de las transformaciones, de las reformas, del crecimiento económico y de la estabilidad social. Aunque no podemos negar que durante este año se lograron concretar e implementar la gran mayoría de las reformas para transformar al país, resultaría ocioso tratar de engañarnos diciendo que todo fue miel sobre hojuelas y que el país se encuentra mejor que el año pasado inmediato.

Seguramente el equipo más cercano al Presidente y los encargados de manejar “el control de daños” jamás se imaginaron a lo que se enfrentarían durante el 2014; sin duda, este año los puso a prueba y lamentablemente para ellos, y para todos los mexicanos, varios de los colaboradores no lograron aprobar este ciclo, por lo que seguramente en 2015 no podrán continuar con la “generación de Peña”.

Un año turbulento que nos bombardeó con notas sobre enfrentamientos entre autodefensas y el cártel de Los Caballeros Templarios en distintos municipios michoacanos; los temas de violencia e inseguridad volvieron a ocupar las primeras planas de los medios. Ejecuciones de dirigentes y actores políticos fueron encabezados de algunos diarios; casos como el de Tlatlaya ocuparon los reflectores internacionales, para finalmente, llegar a los lamentables sucesos de Iguala, un hecho que sin duda marcó el 2014 y el sexenio.

La violencia e inseguridad aunadas al nulo crecimiento económico, provocaron una agitación social de tal magnitud, que fue necesario enfocar todas las agendas gubernamentales en dicho tema con tal de minimizar los daños, agreguémosle el “Casa Blanca Gate” para darle ese toque amarillista que la política mexicana necesita para avivar los fuegos sociales.

Al parecer, el 2014 busca despedirse de forma desastrosa, tal y como se comportó durante los 12 meses, sin dejar vislumbrar un horizonte halagador para el 2015; las manifestaciones continúan a lo largo del territorio nacional; los organismos internacionales exigen respeto a los derechos humanos, y la prensa internacional pide respuestas sobre las desapariciones; finalmente, los ingresos petroleros presentaron su mayor descenso en 5 años (3.5%), el dólar se cotiza en 14.95 pesos, y prácticamente hubo un nulo crecimiento económico.

Como cada fin de año, los propósitos para el año nuevo, son un conjunto de deseos de cambio para mejorar nuestra persona y nuestro entorno; hoy lo único que deseo para el 2015, es que nuestro México pueda transitar de forma pacífica, de aquel México de instituciones y leyes caducas, de violencia y de inseguridad, en el cual no hay crecimiento económico, al México de las transformaciones, el México que se mueve, donde hay crecimiento económico, donde impere la legalidad, la seguridad y la justicia social.

Como es costumbre, les agradezco el valor de su lectura y les deseo un excelente 2015.

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