El responsable estatal de planificación familiar y anticoncepción del ISSEA, José Manuel Ríos Velasco, advirtió que el embarazo en menores de veinte años representa un riesgo a la salud de la madre y del bebé en gestación.
“Las adolescentes pueden presentar complicaciones en el embarazo, como la diabetes gestacional y preeclampsia, mientras que el bebé puede nacer de forma prematura, con riesgo de una malformación congénita, ya que el cuerpo no se encuentra preparado ni biológica”.
Informó que la edad más adecuada para embarazarse es de los 25 a 35 años, etapa en la que además de adquirir madurez física, se cuenta con estabilidad emocional y probablemente mayor solvencia económica para asumir la responsabilidad de la crianza y educación de un hijo.
Comentó que es importante que la mujer logre al menos una educación media, que le permita tener una capacidad cultural y social para educar un hijo.
“La gestación antes de los 19 años aumenta cinco veces el riesgo de muerte materna y se potencializa si es menor de esta edad, debido a alteraciones como la presión arterial alta y diabetes que permanezcan aún después del parto”, añadió.
Asimismo, Ríos Velasco dio a conocer que menos de la tercera parte de las mujeres que inician su vida sexual usa algún método anticonceptivo en su primera relación de pareja y que el 20% de embarazos se da en adolescentes.
Por ello, dijo, es fundamental hacer conciencia del compromiso con los jóvenes para brindarles una educación sexual desde la infancia, y así durante la adolescencia cuenten con información útil y adecuada que les permita evitar infecciones de transmisión sexual y embarazos no planeados, en apego a sus derechos sexuales y reproductivos.
“A pesar de que los jóvenes conocen los diferentes métodos anticonceptivos, no los utilizan por cuestiones culturales, educativas y religiosas”.
Indicó que los 85 Centros de Salud del ISSEA cuentan con un programa de educación reproductiva y un promotor que brinda la orientación necesaria para los jóvenes, además de que se acude directamente a los centros de educación media a platicar con los adolescentes.
Finalmente, hizo un llamado a los padres de familia y a los jóvenes a informarse y educarse en temas de sexualidad, fomentando la comunicación en casa. Con ello se puede lograr que en los hogares se pierda el miedo de hablar de reproducción humana, no sólo en términos biológicos, sino emocionales, sociales y culturales.

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