Según la última Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, del total de mujeres de 15 a 54 años que tuvieron al menos un hijo nacido vivo, 21% son no unidas, conjunto que se conforma por viudas, divorciadas, separadas y solteras.

De acuerdo con la ENADID 2014, en México, 33.5% son madres solteras o no se casaron, es decir, nunca cohabitaron con el padre de sus hijos o vivieron en unión libre.

En todos los grupos de edad se identifican mujeres solteras con al menos un hijo nacido vivo, pero se concentran en aquellas con edades comprendidas entre los 20 y 34 años (47%). Asimismo, la proporción de quienes tienen un solo hijo es mayor entre las mujeres más jóvenes y se observa un incremento en el número de hijos conforme aumenta la edad.

Mientras que 97% del total de las mujeres solteras de 15 a 19 años con al menos un hijo nacido vivo tienen un solo hijo, en las de 40 a 44 años 32% ya tienen dos hijos; y en las mujeres de 50 a 54 años, 38.5% concibió tres o más hijos nacidos vivos en su vida.

En 2014, más de la mitad de las mujeres solteras con al menos un hijo nacido vivo se declara como hija de la jefa o jefe del hogar (55.8%) y 34.5% son jefas de hogar. Por edad, se observa que entre más años tengan las mujeres de este grupo, se incrementa el número de jefas del hogar.

Así, mientras sólo 2.3% de las adolescentes solteras con al menos un hijo nacido vivo son jefas, 55.7% en el grupo de 40 a 44 años tiene este rol, y representan 74.5% para el grupo de 50 a 54 años.

Presentan mayor vulnerabilidad que el resto de las mujeres, en tanto que cuentan con menos redes de apoyo, y la desventaja puede incrementarse en las que ejercen la maternidad a edades tempranas. Además de los riesgos de salud, el embarazo en la adolescencia puede tener repercusiones sociales y económicas negativas para estas madres y sus familias.

Las madres adolescentes solteras con frecuencia se ven obligadas a dejar la escuela, con la consecuente desventaja de que, al tener una escasa o nula educación formal, se reducen las oportunidades en materia de educación y empleo, lo que limita gradualmente sus oportunidades de desarrollo y su independencia económica.

Nueve de cada 10 adolescentes solteras son hijas de la jefa o jefe del hogar; y 73 de cada 100 no asisten a la escuela.

Aproximadamente la mitad (44.3%) cuentan con estudios completos de primaria o tienen al menos un grado aprobado en secundaria o terminada la misma, 8.7% no tienen instrucción o no concluyó la educación primaria, y apenas una quinta parte (21.3%) cuenta con nivel superior.